
Sátira
Señor tendero aquí vengo
a comprarle redondillas,
deme también dos coplillas
que creo que ya no tengo.
De coplas póngame un kilo,
veo que sabe rimarlas,
los pares en asonante;
¡si señor, como Dios manda!
Ya veo que cada estrofa
lleva diferente rima,
pa´ no parecer romance
que lleva siempre la misma.
Y hablando ya de romances
póngame una cuarta y media,
uno que verse de amores
a la luz de luna llena
o del alegre jinete
cabalgando en la pradera
galopando hacia su amor
que lo espera en la arboleda.
Si tiene serventesios, ponga dos,
quedan siempre, muy bien en el cocido,
y también le diré; quede entre nos;
al cocido inglés, dan muy buen sentido.
Una octavilla italiana
creo que la necesito
para hacer un buen sofrito,
por la cosa del sabor,
pues quiero a mis invitados
el llenarles bien la panza
porque después habrá danza
para matar el ardor.
Y puestos ponga también
una cuarta de espinela,
que seguro que a la abuela
ha de parecerle bien.
Y a quien no guste le den
o que la eche para un lado,
pero no es un mal bocado
la décima de Espinel,
que fue este siempre muy fiel
del versar bien estofado.
Filete alejandrino, tampoco viene mal,
usando como aliño, un toque de mezcal.
Y versos de un florido madrigal
para darle sabor,
cogidos por la moza
que supo hacer de mí, hombre cabal
y en las noches de amor
en mi cama retoza.
Para el color
un senryu chiquitín
quedará bien
Bueno el aroma
que los senryu desprenden
pícaros ellos
Si la receta no falla
y nada sale al revés
creo que saldrá un puchero
con sabor a japonés.