
De la serie poemas con Ángel Blasco.
I
Salen a las plazas sin luces,
Cubiertos de plásticos metálicos.
Los negros astados,
van montados en camillas,
a buscar su tierra.
Perseguidos por una sombra de color azul.
Asesinados
Cuando se bañan en las palanganas
Después de comer rodajas de media luna,
de sandias y melones.
En las orillas de sus cabañas
Entre los pucheros rotos,
con su nombre escrito en los agujeros.
Ven llegar los negros los Jinetes de azul.
Despierta toro, despierta.
Que vienen los jinetes cargados de hormigas
Para vaciarte los ojos blancos de huevo.
A cuajar tu cuerpo
Lanza sin flecha,
Tronco sin alma
En una plaza de toros de Wall street y otra de Madrid.
Despierta negro, despierta.
Que llegan los tricornios y las capas a New York.
Ángel Blasco
II
Sin palabras me dejaste,
muda ante el grito del silencio
que sale de todas las charcas
que se quedaron sin ranas.
Muda ante los ojos resécos
que flotan porque sus cuencas
salieron huyendo en busca de nuevas calaveras.
Muda ante las llagas que dejan los sacos rotos
en las espaldas mojadas de los sueños ahogados
en latas de sardinas.
Muda porque he visto llorando a la calma,
impotente
sobre los huesos rebanados de aquellos
que nacieron divergentes.
Muda viendo la sonrisa de la muerte
tendida sobre una manta
disfrazada de verdugo con placa.
¡En el país de los sueños
no solo mueren las vacas!
Muda al escuchar los gritos de aquellos que callan,
muda ante los vientos
que azotan los sueños
de quienes buscan sustento
en donde vomitan las cabras
con las mierdas que otros lanzan.
Muda ante el mar
que guarda secretos a voces
de los sueños que no nadan.
Ya nadie escucha los gritos… del silencio que no calla.
M.B Ibáñez.
III.
Vuelta de paseo
Asesinado por el cielo.
Entre las formas que van hacia la sierpe
y las formas que buscan el cristal,
dejaré crecer mis cabellos.
Con el árbol de muñones que no canta
y el niño con el blanco rostro de huevo.
Con los animalitos de cabeza rota
y el agua harapienta de los pies secos.
Con todo lo que tiene cansancio sordomudo
y mariposa ahogada en el tintero.
Tropezando con mi rostro distinto cada día
¡Asesinado por el cielo!
De Federico García Lorca, en Poeta en Nueva York
Federico García Lorca, Ángel Blasco y Mercedes Bou Ibañez