
De la serie maltrato
Endecasílabos sin esquema fijo de rima
Amores hay que arderán en la hoguera
donde habita el demonio de los celos,
vigilando insidioso las esquinas
en donde unos ojos sanguinolentos
palpitan controlando las aceras.
Y borrascosas sombras oscurecen
los límpidos brillos de la mirada,
al percatarse de como nos crecen
las puntas de dolor sobre la frente
por culpa de los celos que nos matan.
Sangrientos Minotauros nos creemos
ante el mirar furtivo de la gente.
Miradas indiscretas que sonríen.
Los ojos no ven la realidad
y la mente se ofusca en la violencia.
Se convierte la voz en un mugido
y nos hierve la sangre y no circula,
dejando sin regar a la prudencia
imaginando mundos que no existen
más allá del rincón de la inconsciencia.
Se desprende ansiedad preponderante
de furias vengativas y sangrantes
por ese corazón que palpitante
vive de la pasión y la locura
que confunde el amor con pertenencia.