
De poemas con mis amigos
¡Qué triste sentirse triste!
cuando no llega el olvido,
¡Qué triste sentirse triste!
cuando nos hurga el oído
un recuerdo que no quiere
nunca darse por vencido.
¡Qué triste madre… qué triste!
Un trino canta al albor
un tenor desfallecido
y pequeños trinos lloran
contemplando con pavor
el desmoronado nido,
¡Ay, madre cuánto dolor
y cuánto no habrás sufrido!
Qué lejos quedó ya el bosque,
que les sirvió de cobijo,
y el nidal de puro armiño
hecho con paja de trigo,
¡Ay, madre! ¿Por qué te has ido?
Entre suspiros y llantos
pía el pájaro más chico
con la mirada perdida
ante el cuerpo de su madre.
Pide padre con su canto
a las estrellas más puras
hagan de rosas un manto
para cubrir tu hermosura,
¡qué luces madre muy bella
sobre el destrozado nido!
¡Ay, madre! ¿por qué te has ido?
¡Ay, madre! Quisiera hacer
de lágrimas un collar,
cubriendo con sus destellos
esa blanca palidez
de las rosas de tu cara
y que tus ojos tan bellos
vuelvan de nuevo a brillar.
Madre, yo alcanzar quisiera
al duende que te llevó
y pedirle respondiera;
¿por qué, di madre por qué?
¿Por qué siendo primavera,
tus dos rosas las secó?
¡Qué triste madre… que triste!
¡Qué pena da el pajarillo
que crezca sin una madre
para enseñarle a volar!
Y que se encuentra perdido
en este mundo tan triste
donde solo amor de madre
es un amor de verdad.
¡Qué triste madre… que triste!
Me dan ganas de llorar.
.
Poema de Iván Terranova Crúz
y Mercedes Bou Ibáñez