
De poemas sociales
Décimas
Mamelucos sin cabeza
¡lameculos, cara verga!
Siempre la misma monserga,
¡oíros, ya da pereza!
Solo buscáis, ¡con certeza!
El llenaros la cartera
a costa de lo que fuera,
robáis ya sin disimulo,
¡al pobre le den porculo
o se cuelgue en una higuera!
Pronto otra vez elecciones,
¡voto a bríos, a fe mía!
Con vuestra palabrería,
a tocarnos los cojónes.
¡Os daría de coscorrones!
Si pillas de buenas tu hado
saldrás como diputado,
¡me suena la palabreja
como a profesión ya vieja!
¿ La acaso, habrás heredado?
A quién llegue a gobernar
de dos besos a su madre
y si conoció a su padre
no se vaya a olvidar
las gracias le puede dar.
A nadie quise ofender
aunque pueda parecer,
yo tan solo pretendí
el reflejar por aquí
a quien ansía el poder.
Luchando por gobernar
a costa de lo que sea
sea con guapa o con fea
lo importante es el montar,
caiga quién caiga ganar,
y a pesar del prometer
a quién se agache joder.
Y de esto nadie se asombre
de siempre mancilló el hombre
la lucha por el poder.
Anexo
La décima del Porranosaurio.
Los cojónes ponen por bandera,
aprenden a llevarlos delante,
para ellos solo eres un mangante,
al salir, vaciaron la sesera.
Su misión, portarse como una fiera,
defender al burgués de tu enojo,
aunque tengan que sacarte un ojo,
¡les importará a ellos una mierda!
Que tu lucha se gane o se pierda,
¡solo eres un miserable rojo!.