👩‍⚖️ De novios y casorios🙌

De cuentos de la Gertrudis

Fue por el setenta y ocho
recuerdo que tuve un novio
que era para mí un agobio,
yo le llamaba el Pinocho
por ser truhan y embustero,
el cabrón filibustero
me hartaba de «calimocho»
y de mí se aprovechaba,
más yo no le abandonaba,
¡qué bien me comía el cho…!

Y tuve otro, un tal Angulo,
majo, guapo y bien fornido
quizás un poco creído,
¡pecaba de ser muy chulo!
Tuve que dejarle presta,
¡le gustaba la otra cesta!
Él siempre con disimulo
me hacía ponerme a gatas
me abría muy bien las patas
y me daba por el cu..

Y luego ya Federico,
feo y gordo cual botijo,
pa´colmo corto de pij.
y tonto como borrico.
Con este ya me casé,
se preguntarán porqué,
siendo el hombre tan tontico,
no tardé mucho en pensarlo,
¿y creen que iba a dejarlo?
¡Tonto y feo, pero rico!

Y buenas tardes muchachos
otro día contaré,
¡no desesperen, lo haré!
Cuanto le miden los cachos,
pues él con su cacahuete
no me llena ni un moflete
y yo preciso pistachos.
A nada pongo reparos
me gustan hasta los raros
con tal de que sean machos.

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