
Verso libre
Viajé un día alrededor de mi misma,
buscando un nuevo albor
intentando encontrar, el sendero,
que me llevara hacia el amor,
una voz, seca, ingrávida,
allá en lo hondo;
!gritó!
¡Primero,
he de encontrarme yo!
Busque en mi atardecer,
en el desván de recuerdos,
buscando encontrar de mi vida un sueño;
y aferrarme fuerte a él.
Encontré la fiel, llorosa guitarra,
que, en mi sosa, prosaica juventud,
templó aceradas, las cuerdas de mi alma,
rellenando mis huecos con su luz.
Hablo con ella, si sola me siento
o cuando viene a darme martirio
algún maléfico recuerdo
que va desnudando el tiempo,
disfrazando la inquietud con delirio,
llevando las razones a un infierno.
Me escondo entre las trémulas cuerdas,
de mi amante y fiel guitarra,
muda testigo, de antaño hartos besos,
nave donde flotaban
las princesas de mis cuentos
y los sueños varados en mi alma
que dejaron de ser presos
cociéndose en madrugadas
cuando callaba el silencio
al acorde, de sus baladas
bajo la luz del lucero.
Muy bueno
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