
Romance
He visto llorar a Dios
escondido tras la luna,
suspirando entre sollozos
contemplando la natura,
sin comprender el horror
que con sus ojos vislumbra;
La esperanza se murió,
el amor se dio a la fuga,
la verdad perdido el norte
por callejones deambula,
a la bondad la violaron
y le arrancaron las uñas.
En un cruce de caminos
colgaron a la ternura
y el hombre ante todo esto
se descojona y se chufla,
a todo perdió el respeto
y ante nada ya se inmuta.
Las selvas hechas eriales,
la mar se la ve muy chunga,
en ríos emponzoñados
se mueren de asco las truchas
y pastos antaño verdes
hoy son vivero de pulgas,
hasta conseguir pudieron
cambiar las lluvias de ruta
y de los montes hicieron
vertederos de basura.
Para evitar que me viera
me arrinconé en una gruta,
en sus ojos divisé
una gris y densa bruma,
eran lágrimas de sangre
al contemplar tanta hambruna
producida por el ego
de aquellos que desayunan
los riñones del obrero
al que tratan como a mula.
Un helado escalofrío
me recorrió por la nuca
al oír su vozarrón
desbordante de amargura,
hablando consigo mismo
escondido tras la luna.
-”Hice del mundo un vergel
pero el hombre no me ayuda,
hice yo un planeta hermoso
y el hombre me lo derrumba.
El darle libre albedrío
fue mi enorme metedura
de patas hasta el garrón,
de eso no tengo disculpa,
pretendí ser generoso
y el hombre se volvió chusma,
al darle libre albedrío
no hice un hombre hice un granuja
que solo piensa en medrar
sin prestar a nadie ayuda..
Ya no hay nada que lo frene
solo de ambición se lucra,
quise darle libertad
y ahora de mí, se burla,
a nada le teme ya
quiere ponerse a mi altura,
se piensa ser un gran Dios,
contra todo mete bulla.
Ante nada se detiene
para conseguir fortuna,
pisando lo más sagrado
por satisfacer su gula”.
Y yo me puse a llorar
allí escondida en mi gruta
y así lloramos los dos
por el hombre y su locura.
Él por ser el Creador
se echaba toda la culpa,
pero me creo también
que quizás, yo tenga alguna…