
De soledades
A veces busco silencios
por los rincones del alma,
donde se ocultan los miedos
que van frenando las ansias
que luchan pero no alcanzan,
porque no gusta la vida
de sueños con marchas largas.
Recorta la vida sueños
con la amenazante espada
de aquel llamado Damocles
siempre sobre nuestro cuello,
que siendo muda y callada
nos dice a cada momento
que somos menos que nada.
Bailamos la eterna danza
de violines que no suenan
a gusto de quien la baila,
la vida nos marca el ritmo
y entre las sombras aguarda
la muerte con su sonrisa
afilando la guadaña.
Nos dará el golpe de gracia
sin decir donde ni cuando,
haciendo la vida un llanto
por ese nunca saber
donde estaremos mañana
sin terminar de cocer
los sueños que forja el alma.
Triste sino del humano
tener un futuro incierto,
en ese intento tan vano
de pretender ser el dueño
manejando el universo
sin ser capaz de saber
cuando termina su tiempo.
Muy buena
Me gustaMe gusta