
Madre,
si al despertarte mañana,
vieses mi cama vacía,
no llores madre, me fui,
me fui a buscarme la vida.
Madre,
reza a Dios que no se hunda
esa barca en la que voy,
si me lleva hasta un buen puerto
pronto volveré a tu lado
y traeré en la mochila
madre para ti un regalo
por ese gran sueño madre
que padre y tú me habéis dado.
«Qué luche para ser libre,
que la tierra no es de nadie,
todos tenemos derecho
a intentar matar el hambre».
Estas hermosas palabras
me las enseñó mi padre
y tú me supiste dar
el amor de buena madre.
Madre,
reza a Dios que no se hunda
la patera en la que marcho,
reza a tu Dios que los mares
protejan a tu muchacho
y volveré madre mía
para traerte un regalo.
Diademas para tu frente,
pulseras para tus brazos
y un beso para ese vientre
que supo hacer de mi un hombre
que no le teme al morir
buscando un nuevo horizonte.
Madre rézale a tu Dios
pídele que me proteja,
madre, díselo bien alto,
pídele que por favor,
¡Cuide bien de tu muchacho!.
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Es el drama que no cesa
y nadie pone remedios,
nadie quiere poner medios
a nadie esto le interesa.
Y se queda el alma presa
de un infinito dolor
al escuchar el clamor,
de tantas voces que gritan
que ellos también necesitan
del mundo un poco de amor.
¡Cuántas almas guarda el mar!
¡Cuántos sueños sucumbieron!
¡Cuántas vidas se perdieron
buscando un trozo de pan!
¿Por qué los hombres hicieron
fronteras para medrar?
Si la tierra no es de nadie
la tierra le pertenece
a toda la humanidad.
-0-
La izquierda solo la crea
la derecha con sus mañas,
¡si eres pobre, pues te apañas!;
Dicen con su verborrea.
Y hora es ya que el mundo vea
que quienes dirigen todo
solo buscan su acomodo.
En Chile como en España
el poder siempre se apaña
que viva el pobre en el lodo.
No habrá ningún Victor Jara
ni otros muchos como él
que acaben con el poder
si no es a golpe de vara.
La cosa la tengo clara
la religión es quien manda
y siempre es la misma panda
quien dirige el mundo entero,
y echan siempre al agujero
a quien ven que se desmanda.
-0-
Al primero que clavó
en un terreno una estaca;
diciendo; ¡Esta tierra es mía!
Se la hubieran de haber roto
a golpes en su espaldar.
Esta última estrofa
es de unas palabras de Rousseau.