
He visto a un hombre anciano
por la acera pasear,
fija al norte su mirada
y gran porte al caminar,
una sonrisa en los labios,
por algo… quizás ¿quien sabe?
que le dio por recordar.
Esos ojos hoy cansados
que soñaron junto al mar,
¡cuántas cosas no habrán visto!
¡Cuánta historia por contar!
¡Qué sueños no habrá tenido!
¿Cuántos tuvo que dejar
sollozando en el camino?
A mí, me da por pensar;
¿Lágrimas? ¿Habrá sufrido?
¿Qué secretos guardará?
Misterios guarda quien vivo
llega hasta la ancianidad
con el arcón bien surtido
de recuerdos de su andar.
En sus noches frente al mar,
¿qué sueños habrá tenido,
que nunca nadie sabrá?
¿Y cuántos besos perdidos
habrá dejado pasar?
por ese miedo que corta
las ansias de libertad.
¿Qué silencios guarda el hombre
de su errante caminar?
¡Ay, si los hombres pudieran
dar al tiempo… marcha atrás!
Muy bueno
Me gustaMe gusta