
Soneto triste
Harta ya de la vida y su dureza,
harta ya de vivir sin compañía,
ya no puedo luchar el día a día,
la insidia me venció con su aspereza.
¡Qué feliz quien no sabe de tristeza!
Por nunca yo gocé de una alegría,
fue mi caminar triste algarabía
por falta de tesón y de firmeza.
Debo reconocer que fui vencida,
y me ahoga un fugaz presentimiento;
¡Se mofó bien de mí, la puta vida!
Se tragó mi esperanza algún mal viento,
mi ilusión terminó siempre abatida,
¡Solo vi de la vida cruel tormento!
Y esto que aquí les cuento,
le suele suceder a mucha gente,
nacen para sufrir, vida inclemente.