La pereza

Soneto con estrambote

Pobre aquel que vivió con la pereza,
a pulso fue tejiendo su mortaja,
caminó a grandes pasos a la caja
sin gozar de la vida su belleza.

Se pierde el perezoso la grandeza
sin comer del racimo ni una miaja,
los sueños los consigue quien trabaja
desgarrando a las trabas su corteza.

Vivirá el desamparo de su lecho,
pasará por el mundo como ausente,
como tierra condenada al barbecho.

Fresca el agua que mana de la fuente
para ella el gandul perdió su derecho,
solo el osado goza del presente.

Graba bien en tu mente
que nada se consigue sin esfuerzo,
hombre vago será, siempre un mastuerzo.

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