
Sextillas
A veces la vida
con brillos nos ciega
de falso candor,
son brillos que ocultan
amargas insidias
con su resplandor.
Torcemos el paso
detrás de una luz
de oscuro blancor
que solo conduce
a negras penumbras
carentes de amor.
Nos domina el ansia,
nos vence la prisa,
no importa el dolor.
Nos hierve la sangre
que solo pretende
matar el ardor.
El joven desgrana
a gajos la vida
sin ningún temor,
sin miedo al mañana,
ni pensar que un día
se arruga la flor.
Pero nada importa
al alma que joven
sin ningún pudor
volar solo quiere
en busca de un mundo
que luzca mejor.
Al llegar a viejo
quizás se de cuenta
de su gran error,
en algo falló,
más nadie le quita
ese buen sabor.
Mas siga la vida
y hurguemos en ella
echando valor.
Nadie se arrepienta
de vivir de joven
con todo esplendor.
Que después de viejo
solo queda un llanto
y espeso sudor
por todas las cosas
que por ser cobardes
no hicieron furor.
Por eso alto digo
y bien convencida
sin ningún rubor,
disfruta si puedes
sin tomar a cuenta
a un credo censor.
Que nadie te diga
como has de vivir,
¡qué hay mucho doctor!
Que solo pretende
hacer de la vida
un pozo de horror.