
Para Ovidiu
Dejar la casa es muy triste
buscando una nueva tierra,
pues el corazón se aferra
en aquella en que naciste.
Y no habrá ninguna sierra
que pueda cortar el hilo,
ni cuchillo con buen filo
que corte del pensamiento
tu casa de nacimiento
a la sombra de aquel tilo.
Siempre se deja la casa
con lágrimas en los ojos,
sin perder nunca la calma
al ir cerrando cerrojos.
En la cara el regomello
y una esperanza en el alma
que nos devuelve el resuello.
Dejando atrás todo aquello
que conocen desde niños,
quieren buscar nuevos guiños
y encontrar un nuevo sello.
Alzando de nuevo el cuello
buscan su sitio en la danza
y que la vida de chanza
en unos terrenos nuevos,
los suyos eran malevos,
negados a la esperanza.
Yo también fui un emigrante
eso por nunca se olvida,
y dejé atrás una vida
para seguir adelante.
La gente de buen talante
sepa tenderle su mano
a todo aquel nuestro hermano,
que aspira solo a poder
ver a sus hijos crecer
en un mundo más humano.
Muy bueno
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