Tocados y hundidos

Tengo hundida la mirada
perdida, vacía y yerta
con la esperanza ya muerta
de una vida sin calor,
al ver la faz desolada
de tantos sueños perdidos
en esos ojos tan idos
de las almas sin amor.

Caridad vi que lloraba
en la esquina mendigando,
por las calles paseando
ni solo un alma pasaba.
Este mundo ya se acaba,
los valores se perdieron
los sentimientos murieron,
la Soberbia y la Locura
y el hombre en su chaladura
¡al mundo bien le jodieron!

A Doña Esperanza vi
durmiendo en un callejón,
puso la mirada en mí
queriendo tomar mi mano.
A su lado la Ilusión
por querer sobrevivir,
hacía el intento vano
de arrastrarse por los suelos
con su roto corazón
y perdidos los anhelos.

Así murió la Ilusión;
mágica llave que abría
la hoy anulada y baldía
compuerta del corazón.
Presa en la desolación
mi voz, tan solo un quebranto,
mis ojos un mudo llanto,
al ver muertos los valores,
en un mundo ya sin flores
sin un Dios que lance un manto.

La Bondad, toda hermosura,
hace tiempo se perdió,
una madrugada oscura
muy temprano se marchó
llorando con amargura
porque dicen que ella vio
como murió la Ternura,
fue un día en el que asomó
por la esquina la Locura,
de la mano del Horror.

Murió también el Amor
y aunque parezca notorio
no hubo nadie en el velorio
solo un fuerte resplandor.
El alma llena de horror,
por las calles gran jolgorio
y al fondo del tanatorio
llorando desconsolada
una figura encapada
que parecióme El Tenorio.

Ya tan solo la Locura
es la reina de la Tierra
junto al señor de la guerra,
se reparten el dolor.
Con una absurda conjura
y la religión al mando
por el mundo van sembrando
la miseria y el terror.

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