
No puede con mi piel ni el estropajo
¡ni caso del melindre que se queja!
Lobo con el disfraz de mansa oveja
que habla de mí llamándome cascajo.
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Tengo ya de poemas un legajo
que no publico sin poner la oreja,
poeta con sordera se asemeja
a muñeco de feria sin carajo.
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Mis poemas no son para el rastrojo
alguno hará de mi nombre el embrujo,
separando los trigos del abrojo.
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Quizás mi hablar parezca de corujo,
pero escribo con arte y no me encojo
ante la ruin «tontá» de algún pirujo.
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De soberbia buen flujo
Lo de la humildad… Más bien algo flojo.
Pero ya… Margaritas no deshojo.