Locura; sí… Pero la justa

Se echan al vuelo, con sonido adulador, dulcemente las campanas,
quien quiere mentir, engaña y el que quiere engañar, miente,
cosas éstas son de una vida que va pasando levemente,
¡así no la quiero yo! ¡Quiero ver la vida, con la luz de tus mañanas!
.
Aspiro al amor y no a la nada, a esa nada que nubla mi frente,
huir de quienes graznan fatalmente, alejarme de las sombras,
ya sé bien de aquellos vinos, que abrasadores arañan la mente
y no quiero saber que se siente como ácaro entre alfombras.
.
Cuán insensato es el hombre perdiendo sus días estérilmente,
engordando su vanidad por hacer sonar su nombre,
creando fallas sobre su reino a fin de establecerlo firmemente.
.
Cualquier cosa no vale y nadie por ello se asombre,
debe sembrarse la vida con fértil semilla y eficiente,
¡sea la humildad más pura quien nuestros pies alfombre!
.
Falsas alas guían la mente, por sueños con sombras en nidos cerrados,
arden en las almas sinfónicas melodías de fuegos incandescentes,
luchando por arder eternamente, en los ojos enamorados,
que se van apagando misteriosamente,
a fuerza de tantos cuentos, de seres equivocados.
.
No falte jamás la chispa de locura que te aliente,
faltar, no debe faltar, ¡y tampoco es bueno que sobre!
Seriamente, a nada conduce el delirio, si acaba trágicamente,
sea el silencio con su voz, quien la paz del hombre logre,
sea el silencio la luz… La última luz rompiente.

Deja un comentario