Dulcinea

Romance

Sus ojos son dos luceros
que iluminan mis mañanas
y es su boca una laguna
donde mi lengua se baña.
.
Es su vientre la pradera
donde este potro desbrava
el trepidante aguijón
que le crece entre las patas.
.
Soy peluche entre sus pechos,
soy esa flor que derrama
el perfume entre sus brazos,
soy el jilguero que canta
al ver su pecho desnudo
esperándome en la cama
y es la musa que me inspira
los sueños de madrugada.
.
Es mi amor por Dulcinea
un gran fuego que me arrasa
y en noches bajo la luna
para entrar con Sancho en charla
le suplico que me diga
que mi Dulcinea es guapa.
.
Dime amigo por favor;
dime Sancho: ¿a qué es muy guapa?
Muchas veces le pregunto
para que me alegre el alma
y me suelta el socarrón
con esa lengua tan larga
esta serie de improperios
dignos de su mala raza.
.
Esto es lo que dice Sancho
por su boca que no para,
esa boca que parece
trampilla de una cloaca.
.
«¿Dice qué bella es la moza?
¡Pardiez!
Si no fuese por las patas
de gallo bajo las cejas
de sus ojillos de rata
o esos dientes tan negruzcos
o los granos de la cara
o en la tripa esas mollejas
que no caben en la faja
o esos cabellos tan tiesos
como pelos de una cabra
o esos andares de pato
o de gorrino en la charca
y esa napia como un loro
o su hablar como de graja,
pantorrillas de elefante,
el culo como una tabla
y las tetas dos colgajos
que le llegan a la panza.
Si no fuese por todo esto
¡rediez…
sí que sería bien guapa!»

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