Mis manos… mis pobres manos

Mis manos, ¡mis pobres manos!
esto es lo único que veis,
esto es lo único que tengo,
¡nada mas os puedo dar!
.
Mis viejos pies, ¡pobres pies!
de raíz me los segaron,
y se llevaron con ellos
mi preciada libertad.
.
Mi lengua, ¡habladora lengua!
de cuajo me la cortaron,
¡no sirve de nada hablar!
si callo pues, ¡perdonad!
.
Nadie quiere ya escuchar,
y los ya pocos que escuchan,
van reculando hacia atrás,
¡para qué pues sirve hablar!
.
Vacíos están los sueños,
Quijotes no quedan ya,
tan solo los falsos ecos,
de mentida libertad.
.
La utopía quedó en cueros,
ante perros sin bozal,
que ladran a los muñecos,
su continuo amenazar.
.
Y a pesar de los pesares,
se sigue yendo a votar,
¡a seguir… siendo borregos!,
y allá gloria… ¡y aquí paz….!

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