
Remedando a Becquer
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Volverán las antiguas plumas rosas
por aquestos portales a medrar,
volverán otra vez con vanos egos
sus plagios a colgar.
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Pero aquellas que al viento le gritaban
pidiendo con sus gritos la equidad,
aquellas que las letras respetaban,
¡esas… no volverán!
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Volverán las tijeras cortadoras
nuevamente a las frases mal cortar,
recortes kilométricos de prosas
ser verso intentarán.
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Pero aquellas, que con gran maestría
sus versos nos hacían cavilar
intentando mejora en la poësía…
¡esas… no volverán!
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Volverán alabanzas al oído
y los falsos halagos a sonar;
y las plumas vencidas por el ego,
¡esas… sí volverán!
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Pero plumas sin miedo a las heridas
por defender las letras, del truhán,
como yo he defendido…; desengáñate,
¡esas… no volverán!