No quiero que pases frío
.
Me excita tu mirada que vigila,
cuando ve que mi boca va directa
a sofocar el calor que me inyecta
el vaivén de tu pecho que encandila.
.
Mis manos sudorosas no vacilan
mientras mi boca busca la perfecta
manera de llegar y más correcta
a ese par de pezones que titilan.
.
No quisiera mi amor que pases frío,
pondré sobre tu pecho un leño ardiente
capaz de calentar hasta el rocío.
.
Te daré, por salvarte del relente,
un chorro que saldrá con poderío,
de savia de mi cuerpo, bien caliente.