¿Porqué rosa te rebelas,
y alzas contra mí rabiosa?
Al cielo pondré dos velas.
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Y una oración ardorosa,
para espantar las espinas,
que arañan la mariposa.
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Que busca por las esquinas
llegar a tu corazón
salvando todas las minas-
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Para alcanzar la pasión
sin el temor a la herida,
que sin saber la razón
deja el amor en la vida.
Yo te podría contar que siguen ardiendo besos al llegar la madrugada. Yo te podría contar que a veces vuelvo a soñar y siguen nadando sueños en las aguas estancadas de los dos hermosos lagos llenos de la savia ardiente del candor de tu mirada. . Yo te podría contar ¡qué hoy no soy nada sin ti! Que es mi vida un gran gemido, solo un sentimiento sordo, un odioso, vano ruido. . Desde que ya te perdí del amor huyo y me escondo, viviendo sola en mi nido y mi canto no haya fondo. . Alma ya soy en agrio portal vetusto. Mi barca hoy sin vientos que soplen velas. Mi musa ya mira con semblante adusto y nadie es de mis letras centinela. Todo se pierde cuando el alma ya no vuela. . Alma otrora, de amor llena a la deriva vacía, sobre los duros guijarros de una vida sin ventura al no tener unos brazos apretando contra el pecho cubriéndola de ternura. . Yo te podría contar cuánto recuerdo los besos y aquel banco en la alameda. Yo te podría contar cuánto recuerdo los sueños susurrados en mi oreja en noches de primavera por tus labios tan ardientes a la luz de las estrellas. . Yo te podría contar si supiera donde hallarte, que sigues formando parte de los sueños de esta loca, que no consigue olvidarte y muere al verse tan sola sin saber pa´ quien pintarse…
De cuentos de la Gertrudis . Yo no sé quien tuvo culpa de habernos dado un besito, entró usted muy despacito, yo desecha como pulpa. ¡Y no sepa esto a disculpa! Todo fue tan suavecito, usted se hizo el dormidito mientras le comí la boca y disfruté como loca que compra en la feria un pito. . Usted ofreció su boca yo con gusto la comí, !pero ay! ¡ay pobre de mí! Introdujo usted su broca para taladrar mi roca sin que yo dijera sí, cuando ya cuenta me di noté aquel chorro caliente que me llegó hasta la frente y gota a gota bebí. . Digo ahora que fue abuso a pesar de lo gozado, usted fue un aprovechado que supo hacer un buen uso. Tal como usted lo dispuso fingiéndose enamorado, para venirse a mi lado a gozar de mis favores, con sus fingidos amores ¡y eso señor… es pecado! . Sepa usted, es felonía engañar a una mujer con el rollo del querer. Y me iré a comisaría al ver que de sacristía usted no quiere saber. ¡Sea lo que deba ser! Con que señor menos rollo y cargue usted con el pollo o entre rejas se ha de ver. . De ahí viene mi preñez, por confiar en su legado, sus palabras de letrado o mi parca estupidez. Y que sea ahora un juez quien redima su pecado, convirtiéndole en casado con esta pobre mujer que por dejarse querer quedóse su vientre hinchado.
Se echan al vuelo, con sonido adulador, dulcemente las campanas, quien quiere mentir, engaña y el que quiere engañar, miente, cosas éstas son de una vida que va pasando levemente, ¡así no la quiero yo! ¡Quiero ver la vida, con la luz de tus mañanas! . Aspiro al amor y no a la nada, a esa nada que nubla mi frente, huir de quienes graznan fatalmente, alejarme de las sombras, ya sé bien de aquellos vinos, que abrasadores arañan la mente y no quiero saber que se siente como ácaro entre alfombras. . Cuán insensato es el hombre perdiendo sus días estérilmente, engordando su vanidad por hacer sonar su nombre, creando fallas sobre su reino a fin de establecerlo firmemente. . Cualquier cosa no vale y nadie por ello se asombre, debe sembrarse la vida con fértil semilla y eficiente, ¡sea la humildad más pura quien nuestros pies alfombre! . Falsas alas guían la mente, por sueños con sombras en nidos cerrados, arden en las almas sinfónicas melodías de fuegos incandescentes, luchando por arder eternamente, en los ojos enamorados, que se van apagando misteriosamente, a fuerza de tantos cuentos, de seres equivocados. . No falte jamás la chispa de locura que te aliente, faltar, no debe faltar, ¡y tampoco es bueno que sobre! Seriamente, a nada conduce el delirio, si acaba trágicamente, sea el silencio con su voz, quien la paz del hombre logre, sea el silencio la luz… La última luz rompiente.
No puede con mi piel ni el estropajo
¡ni caso del melindre que se queja!
Lobo con el disfraz de mansa oveja
que habla de mí llamándome cascajo.
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Tengo ya de poemas un legajo
que no publico sin poner la oreja,
poeta con sordera se asemeja
a muñeco de feria sin carajo.
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Mis poemas no son para el rastrojo
alguno hará de mi nombre el embrujo,
separando los trigos del abrojo.
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Quizás mi hablar parezca de corujo,
pero escribo con arte y no me encojo
ante la ruin «tontá» de algún pirujo.
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De soberbia buen flujo
Lo de la humildad… Más bien algo flojo.
Pero ya… Margaritas no deshojo.
De cuentos de La Valenciana . Fabula de mi bosque, mis gallos de corral, sus sastres, sus brujas y sus zorras. De los cuentos de mi abuela, cualquier parecido con circunstancias similares es pura coincidencia.
I
Suele tener triste sino, el que pa´ gallo nació y un revolcón de la vida, en pollino lo dejó. . Tres gallos tengo en mi granja a su alrededor las gallinas, y algún envidioso pavo que les ríe la zarandaja. . Quiquiriquí, quiquiriquí, a un gallo decir se oyó, ¿Quien me cortó la cresta? una voz le respondió: . -Quisiste picar muy alto, ser el amo del lugar, presumes mucho de bravo pero las gallinas tienen los huevos en el corral.
II
Hubo una vez en el bosque, una vanidosa bruja, a la que todos odiaban por malvada y por «maruja» . Aunque solo se dedicaba a recoser los despuntes de sastres aficionados que no tomaban apuntes. . Cierto día una zorra vieja, a su puerta fue a llamar, -«Quisiera de usted señora, me viniera a visitar. . ( Llevaba puesto un disfraz, y zorra no parecía, un gran manto de luz de su maldad la cubría) . Y como ya les decía a la bruja fue a ver, diciendo que se pasara, por su casa alguna vez. . -«Qué tengo yo unos trajes, a los que falta quizás algún que otro repunte y tal vez algún ojal» . Así lo hizo la bruja, por su intención de ayudar, sobre saber que era zorra, quien rogaba su amistad. . Pasó por la casa y vio de trajes un centenar, todos bien de presencia pero a falta de arreglar. . Entre todos escogió, después de pasar revista, un traje con intenciones, pero no muy buena vista. . Puso manos a la obra, y en menos de un santiamén, bordado le quedó el traje, ¡ahora sí, que luce bien! . En cuanto lo vio la zorra, «¡no está mal, puede que no, pero me gustaba más, tal como a mí me quedó. . Ahora luce más bonito, pero en esencia le sobra, lo bello que le añadiste, ¡así no parece mi obra!» . Y aquí fue señores que la bruja se indigno, «¡para esto vieja zorra, creo te sobraba yo! . Si tan solo pretendías que viera tu colección, agradecida y sin engaño hubiera venido yo!» . La zorra se sintió herida y al pueblo fue a vocear, la soberbia de la bruja, que la había tratado mal. . «Mirad bien todos, mirad ¡con lo buena que yo soy! de buscona me trató la bruja, ¡quiero su muerte hoy» . Hasta un santón ya caduco, que le pidió su amistad, más no es la bruja de credos y no se la quiso dar. . Al sentirse despechado, ¡le hubierais visto gritar! -«Me marcho porque la bruja, esconde mucha maldad» . «Sus escritos son un faltar, hasta se atrevió a poner, en lenguaje cotidiano; ¡la palabra defecar!» . «Así de mala es la bruja, se oyó al santurrón gritar, socorredme mis hermanos, ¡echemosla del lugar!» . Por estas y otras mas cosas, y un robo en la pulpería, de unos trajes de la bruja, que salieron en sintonía. . Y unos gallos de corral con poca pluma y mucha cresta, se le tiraron al cuello, por bruja y por molesta. . Tuvo que marchar la bruja, en busca de otros bosques donde se pudiera hablar sin que nadie se ofendiera al escuchar la verdad, de cosidos en retales que no sirven para na´, donde solo gente hubiera que supieran entender, que tan solo los mediocres se sienten ofender al escuchar las verdades que no quieren comprender. . Así me lo contaron y así lo vine a contar, es un cuento de mis bosques, contra nada, ni a nadie va, simplemente es un cuento que rula por el lugar. . Moraleja: Si entre asnos quieres estar, sin que nadie te moleste, aprende tú a rebuznar.
Desde lo alto de una cresta una gran ola vigila, ya huele en mí la tormenta, se pregunta que hago aquí, oigo al mar como respira y ondula suaves sus olas como seda de hilandera. . ¡Ay, ay si la mar pudiera poder escapar de mí, sabe que voy a escribir mis versos sobre su arena! . Mi pluma frágil rebota sobre el agua como piedra asustada por la sombra con olor a madreselvas que disfrazada de luna va cabalgando entre nieblas sobre una yegua de espuma. . A horcajadas en la grupa un par de grandes alforjas para llevarse mis versos al trigal con amapolas donde florecen los besos que nada saben de plumas ni morar sobre las olas. . Mas yo le digo que no, mis versos vendrán conmigo donde nos lleven las olas y mis versos vivirán dentro de las caracolas. . ¡Ay, ay si la mar pudiera poder escapar de mí, sabe que voy a escribir mis versos sobre su arena! . Guarda el mar los sueños eternos de aquellos sus hijos que le supieron amar.
En un rincón escondido
de un juguetón pensamiento,
brillaba una luz fugaz,
eran tus dos lindos ojos,
luchando en la oscuridad
para llenar de contento
esa gran, fría oquedad,
ese hueco, vacío intenso
que siento cuando no estás.
.
El viento tu pelo orea,
trae hasta mi, divino eco,
que en llegar a mi alma crea
un hueco para el misterio
que tu amor en mi profesa.
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La luna en su eterno vuelo
en la noche se recrea
como plateada rueda
su luz de belleza llueve,
sobre ti, graciosa estrella.
.
Contemplo brillar el cielo
de amor y luz adornado,
veo dos grandes luceros,
hacia el alba iluminando,
son tus lindos ojos negros
que brillan… amor creando.
Coplas . Le tengo celos al aire que llega, sopla y te abraza, tengo envidia de la sangre ya que por tu cuerpo viaja. . Y rabia tengo del agua que lujuriosa te lava, odio con fuerza las horas horas que sin ti no pasan. . Las ansias me desesperan cuando recorro tu espalda, se hace muy largo el camino, me pesan mucho las ganas. . En tu boca fresca bebo y mi sed nunca se apaga, en cada trago quisiera beberte de un golpe el alma. . Soñé volaba contigo por una fresca vereda, tras los algodones blancos que hacia el cielo nos elevan. . Seguía el camino rosa que va al río de los besos, donde habitan corazones que ya cumplieron los sueños. . El día que yo te vi sopló más fresca la brisa, donde solo había zarzas brotó de nuevo la vida. . De tus ojos me prendé y me colgué en tus pestañas, con un rayito de luna desde la noche hasta el alba. . Sagrado será el momento no caerá en el olvido, el recuerdo de aquel día vivirá siempre conmigo. . Nunca olvidaré la hora la tengo bien cobijada, en el cofre del recuerdo siete candados la guardan.
Tengo hundida la mirada perdida, vacía y yerta con la esperanza ya muerta de una vida sin calor, al ver la faz desolada de tantos sueños perdidos en esos ojos tan idos de las almas sin amor.
Caridad vi que lloraba en la esquina mendigando, por las calles paseando ni solo un alma pasaba. Este mundo ya se acaba, los valores se perdieron los sentimientos murieron, la Soberbia y la Locura y el hombre en su chaladura ¡al mundo bien le jodieron!
A Doña Esperanza vi durmiendo en un callejón, puso la mirada en mí queriendo tomar mi mano. A su lado la Ilusión por querer sobrevivir, hacía el intento vano de arrastrarse por los suelos con su roto corazón y perdidos los anhelos.
Así murió la Ilusión; mágica llave que abría la hoy anulada y baldía compuerta del corazón. Presa en la desolación mi voz, tan solo un quebranto, mis ojos un mudo llanto, al ver muertos los valores, en un mundo ya sin flores sin un Dios que lance un manto.
La Bondad, toda hermosura, hace tiempo se perdió, una madrugada oscura muy temprano se marchó llorando con amargura porque dicen que ella vio como murió la Ternura, fue un día en el que asomó por la esquina la Locura, de la mano del Horror.
Murió también el Amor y aunque parezca notorio no hubo nadie en el velorio solo un fuerte resplandor. El alma llena de horror, por las calles gran jolgorio y al fondo del tanatorio llorando desconsolada una figura encapada que parecióme El Tenorio.
Ya tan solo la Locura es la reina de la Tierra junto al señor de la guerra, se reparten el dolor. Con una absurda conjura y la religión al mando por el mundo van sembrando la miseria y el terror.