Amores del alma IV

Al amanecer espera la alondra
como guardián en la noche serena,
de reojo la luna acecha
a los amantes que sueñan rasgando silencios,
matando las horas, a golpes de besos,
rasgando gemidos, labrando suspiros
donde van sembrando, semillas los sueños,
hincando la reja, en surcos regados
con muchos te quieros… sabor a esperanza.
.
Se arrullan los gatos, en pardos tejados,
violines que gimen, se oyen muy lejos,
fragancia de flores, acarician aromas
de quienes con besos
le cantan al mundo, los sueños de amores.
.
Se arrullan al alba, amantes que gimen
en paños de holanda,
suaves murmullos de labios que arden
regando de mieles, amores del alma
y fragancia de flores de verde esperanza
llenando de paz, esta noche serena,
en que un silencioso jinete
por entre cerros cabalga
buscando en mi vientre, guarida a sus ansias.
.
Duerme en almohada, de sueños la alondra,
aroma a jazmines, recorre senderos,
ahuyentando silencios,
sembrando de besos los nidos de amor
de amores que anidan, en almas que tiernas
se beben los vientos, jaleando suspiros
entre gemidos y abrazos
de almas que sueñan, fundirse en un beso,
buscando el momento, de contarle al mundo
que ya son amantes y gozan del sexo.
.
¡Cómo crecen los versos, sellando la noche a besos!
¡Cómo invaden los sueños! Humedeciendo sábanas…
así nace y crece el amor ¡cuando pura es el alma!
¡Cómo crecen los versos! ¡Cómo se crecen las almas!
¡Cómo invaden los sueños! Los senderos que guardan
la silenciosa gruta, donde tus labios cantan
cubriendo de besos, hasta donde el sueño alcanza.
Así nace y crece el amor,
cuando es…. pura el alma.​

Se marcharon mis cigüeñas

Verso libre
.
Se van mis cigüeñas
en tímida bandada,
soplos de auras errantes
y torres abandonadas
sin cúpulas ya radiantes,
ni luceros en madrugadas.
.
Mis pies desnudos,
sin alas que marquen rumbo,
en la senda hacia la nada.
.
Filos de agudas dagas,
preciso para las hierbas
que se disfrazan de malvas,
en esa ardua carrera
de querer morder mi alma.
.
Voluble calma,
vetustas quedan las ansias,
húmeda la floresta,
vacío se queda el nido,
la virtud entristecida,
si el ave en él no anida
con su florecida cresta.
.
Furiosos vientos,
mecen la soledad
con su velluda zarpa,
soledad que se amilana
ante el hedor del silencio
que huele a vacío intenso
en mi lóbrega morada,
donde buscando la paz
vive enmohecida el alma
huyendo de los recuerdos
que tapé con una manta,
pero el tiempo cruel
la retira y la desgarra.

Amores del alma I

Bálsamo que todo cura,
grande si sale del alma,
llena el corazón de calma
y es difícil de ocultar.
Del mundo su gran riqueza,
amor del alma un tesoro
y no hay, en el mundo oro
para poderlo comprar.
.
Al corazón ennoblece
cuando el amor es sincero,
huye el corazón fulero
que no aprecia su valor.
Hay que sentirlo en el alma,
exige el amor templanza
si quieres bailar su danza
y guiarte con su ardor.
.
El amor, amor del alma,
iza en tu nave las velas
te pone a punto las bielas,
es razón de tu existir,
hacia los cielos te lleva,
luce sonrisa en tu ceño
haciendo crecer tu sueño,
haciendo grato el vivir.
.
¡Sin él, sería morir,
tan solo vive el dolor
en un alma sin amor!

Raza de poetas

.
Toda América encendida
con antorchas de poetas,
plumas al amor prendidas,
savia derramada en letras
de corazones que tiemblan
al estallido del verso
de tantas almas que sueñan
con la fragancia de un beso.
.
De Mexico a Patagonia
desde Julia hasta Juanita,
¡cuantas plumas en la gloria
alrededor de Alfonsina!
Versos que en el alma pesan
dejando miel en los labios
de las colmenas de Peza
y sonetos de Palacios.
.
Y esos versos del gran Boris,
que nos llenan de recuerdos
de aquellos tiempos añejos
que guardamos en el alma,
con ese saber hacer
de una pluma que bien plasma
latidos del corazón
que nos llenan de esperanza.
.
Con las rosas de Martí
sembró jardines Darío
que las regaba Bellí
en las mañanas de estío,
cuando Hernández nos cantaba
las hazañas de aquel Fierro
cabalgando por La Pampa
con la que soñó Vallejo.
.
¿Y qué decir de Granado,
de Freyre o del Gran Neruda?
mi voz en ronca se muda
ante el versar de Obligado
y lágrimas como olas
con esas sombras de Ureña
o ante el dulzor de Espinola
que versa como lo sueña.
.
Despiertan sueños dormidos
los cantos de los poetas,
por ríos de siete estrellas
navegan los angelitos
de aquel gran poeta Blanco
que quiso pintarlos negros,
al estar hasta los flecos
de tantos niñitos albos.
.
Que sirva esto de homenaje
aunque corto y queda pobre,
a muchos dejé en el sobre,
quise plasmar el bagaje,
de esos poetas enormes
que hicieron las letras grandes
poniendo amor y coraje
lanzando al viento sus cantes.
.
Los que faltan saben bien
que no me olvidé a ninguno
hubiera querido hacer
el nombrarlos uno a uno,
quizás en otra ocasión,
¡pero ellos muy bien lo saben,
que guardo en el corazón
los que en el papel no caben!

Canto triste

De la serie cantos a Canarias

Sangra mi sangre en la herida,
herida por las navajas,
de tiempos que no perdonan,
ya mis días se anclaron,
refugiados en las sombras,
batutas disimuladas,
le golpean a mis vientos,
que ya perdieron el rumbo
del regreso hacia mis islas
y cabalgo sin horizonte
como yegua desbocada
ante un futuro incierto
que ya no encuentra cobijo
donde guarecer el alma.
.
Ya se encargó la lluvia
de borrar las sombras frescas
de la tierra prometida
y el oxido de los huesos
va reclamando su parte,
agrios quedan los juicios,
cuando ya los sueños arden.
.
Arcos de palmeras se recortan
en mi sol de mediodía,
ya se perdió el camino
que sus sombras dibujaban.
Las siluetas de mis pasos
no señalan horizontes,
ya perdieron la carrera
mis caballos que otros tiempos
se las daban de veloces,
ya no saltan por las olas
ni plantan cara a los vientos.
.
Se desploma mi mente,
arañada por las sombras,
siempre golpea la noche
en el hombro que más duele,
como chicle que se rompe
cuando intentas hacer pompas.
.
También el silencio tiene
mucho miedo a los silencios,
y a la desafinada orquesta
de miedos y soledades
que nos vigila y acecha,
sin invitarnos al baile
a quienes nunca sabremos
donde encontrar la respuesta.

El abuelo

Encallecidas las manos,
los surcos pueblan su frente
sin un sueño que le aliente.
Al ocaso ya enturbiada
se dirige su mirada,
ante un silencio callado
que le recuerda el pasado
de una vida resignada.

Añora su juventud
no justamente de flores
más bien penas y dolores.
Recuerda como un clamor
cuando aun existía ardor
en su cielo de pasiones
y hubo un par de corazones
peleando por su amor.

Se pregunta ¿fui feliz?
Y no sabe la respuesta,
¡si la sabe, no contesta!
Fue su vida un duro tajo,
vida de duro trabajo
para llenarse la cesta
sin alzar mucho la cresta
y sin tiempo pa´l relajo.

Así la pasó mi abuelo
como tanto y tanto pobre,
peleando por el cobre.
Sin tiempo para alegrías
no hubo rosas en sus días,
siempre salvando su nombre
aguantando vivió el hombre
del patrón sus tropelías.

Veo en mí su fiel retrato,
si miro a mi alrededor
es todo de igual color.
Y no cambiará la cosa
no hay vida color de rosa,
el rico sigue a lo suyo
y el que nació pa´ capullo
nunca será mariposa.

Hablando sola III

Conversación conmigo misma.

En mis ya cansados años
he tenido que beber
a veces de sucios caños,
otras veces sin querer
en los charcos de la sierra
e ir apartando la broza
y renacuajos para poder
acercarme al agua fresca.

Dios ha hablado…
-¿ Y a quién ha hablado?
-Ha hablado a los hombres.
-Entonces:
¿por qué yo no he oído nada?
-Él ha encargado a otros hombres
que me transmitan sus palabras.

-Comprendo,
hay hombres para decirme
lo que Dios ha dicho,
preferiría haberle oído yo misma,
siendo como es omnipotente,
le hubiese costado bien poco
dirigirse a mí personalmente
y yo hubiera quedado al abrigo
de que esos hombres
confundieran sus palabras
al dirigirse hasta mí.

-Por qué, quién me garantiza
que esos hombres tan listos
son realmente sus enviados.
-¿Los libros sagrados?
-Y ¿Quién ha escrito esos libros?
-Los hombres.

-Y ¿Quién me asegura
que esos libros son su palabra?
(a esta pregunta,
hay quien dice; que la fe )
y yo me pregunto:
¿la fe en los libros sagrados
o en los hombres
que nos los interpretan
a su libre antojo?

-Siempre, hombres y más hombres,
demasiados testimonios de hombres,
siempre hombres que por testimonios
de otros hombres intentan decirme
lo que Dios reveló a otros hombres…
¡Demasiados hombres entre Dios y yo!

Soy políglota

Fueron ellos los culpables,
mi padre y mi viejo abuelo
ambos pusieron su anhelo,
en poder hacer de mí
una persona sensata,
tres idiomas me enseñaron,
los tres en mí se grabaron
y muy bien los aprendí.

El primero grabe a fuego,
impreso quedó en mi mente,
¡el hablar siempre de frente!
Sin alzar nunca la voz
y con máximo respeto,
algunos quizás no entiendan
y puede ser se sorprendan
de un idioma tan feroz.

El segundo sigue al paso,
¡el hablar siempre directo!
Siempre por camino recto
y no dar vueltas sin son,
nunca dirigirte a nadie
andando con torceduras
¡o son verdes o maduras!
¡Medias tintas no es razón!

El tercero, algo más duro,
¡qué no se asusten los nuevos!
¡Hablar con un par de huevos!
¿Miedo? ¡Miedo ni al morir!
¡Siempre hay cerca un hospital!
¡Te roerá lo que calles
pudiendo ser que nunca halles
el poder en paz vivir!

Se ahogan los corazones
al esconder lo que sienten,
o se callan o te mienten
por el miedo a discutir
¡y será peor la carga!
¡Despeja todas tus dudas,
a la verdad siempre acudas
y dejarás de sufrir!