Dejar la casa es muy triste buscando una nueva tierra, pues el corazón se aferra en aquella en que naciste. Y no habrá ninguna sierra que pueda cortar el hilo, ni cuchillo con buen filo que corte del pensamiento tu casa de nacimiento a la sombra de aquel tilo.
Siempre se deja la casa con lágrimas en los ojos, sin perder nunca la calma al ir cerrando cerrojos. En la cara el regomello y una esperanza en el alma que nos devuelve el resuello.
Dejando atrás todo aquello que conocen desde niños, quieren buscar nuevos guiños y encontrar un nuevo sello. Alzando de nuevo el cuello buscan su sitio en la danza y que la vida de chanza en unos terrenos nuevos, los suyos eran malevos, negados a la esperanza.
Yo también fui un emigrante eso por nunca se olvida, y dejé atrás una vida para seguir adelante. La gente de buen talante sepa tenderle su mano a todo aquel nuestro hermano, que aspira solo a poder ver a sus hijos crecer en un mundo más humano.
De coplas de La Valenciana . En coplas de 7 y de 8 sílabas, las de 7 riman 1º y 4º en rima consonante, el 2º y 3º en rima asonante. Las de 8 sílabas riman 2ºy 4º en asonante y 1º y 3º son libres.
Cantad por mí cantad cantad cuando yo muera, suenen cantos de fiesta, ¡y no os digo; rezad! . No quiero llantos oscuros en mi paso al más allá yo nunca lloré por nadie, nadie por mí ha de llorar. . Si desnuda llegué quitad la ropa al cuerpo, no dejéis nada puesto, con la piel partiré. . Donde voy con ella sobra, será gozo de gusanos, se la comerán bebiendo de mi sangre buenos tragos. . Mis sueños dejaré, no los pienso llevar y ya no hay nada más solo eso me gané. . Acumulé vanas cosas que ya no sirven de nada, ¡al aviso de la «negra» las tiré por la ventana! . Como bulto con ojos caminé por la vida, nunca fue buen amiga solo me dio rastrojos. . Conocí su falsedad, a todos igual no trata, algunos nacen con flores, otros ¡mal rayo les parta! . Nunca me regaló, ni de antojo una recta, siempre una dura cuesta , ¡nada le debo yo! . Tuve que ganar a pulso todo aquello que viví, arrastre por los caminos mi orgullo de ser cerril. . Jamás besó mi boca, ¡ni Cupido su flecha lanzó contra mí puerta! ¡Fue para mi una roca! . Por no estar en el montón, todos me llamaban loca, nunca gusté de manadas, y no nací pa´ la monta. . Solo la piel le debo, vine con ella encima, eso me dio la vida y es lo único que llevo. . Yo siempre quise con ella trabar lazos de amistad, pero me daba la espalda, ¡no era mezcla pa´ su pan! . Con frío desparpajo siempre se portó mal, no me quiso ayudar, fui para ella un pingajo. . Vi que algunos la gozaban nunca les faltó de «ná», otros con la lengua fuera, ¡ni lágrimas pa´ llorar! . Si de algo disfruté, lo tuve que afanar, siempre pisé la raya, ¡sola me condené! . De cerca le vi los cuernos, no me tenía piedad, solo me dio revolcones, y alguna que otra «corná». . Como ya sé que muero y me voy pa´ l hoyo, ¡que se la pique un pollo! es lo único que quiero. . Nada debo agradecerle, no se lo supo ganar, ¡de vista quiero perderla que ya me tiene «cansá»! . Solo quiero escuchar vuestro sonoro canto y el oír mientras me marcho un lindo guitarrear. . Canten para mí paisanos, ¡cánticos de amor y paz! ¡Toquen fuerte esas guitarras, nadie quede sin bailar! . Lindo y bello cantar debe ser vuestro canto, que en este mi ultimo acto pueda yo disfrutar. . Vengan todos a la fiesta, vengan todos a cantar, ¡qué los músicos no paren, la «valensiana» se va! . Cantar con alegría ¡no sea un aquelarre! Sirva para alegrarme, este mi último día. . Que vengan ya los gitanos y la Rosa del Camborio que me voy con Federico ¡si no me lleva el Demonio!
Templé con la mirada tu retrato, absorbí, de tus ojos, su amor tirano, bajo cuya luz, los míos callaban.
Un hondo silencio me brotó del alma, al ver las sábanas vacías, ¡sin ti, sin nada!
Afloraron a mis recuerdos primaveras y los arcos de mis cejas se doblaron impidiendo que las lágrimas saltaran.
En la habitación vacía, la almohada soñaba con trigales y amapolas, mientras mis ojos resbalaban de la cama a tu retrato.
Sonreían los vientos helados, a través de los cristales la aurora iluminaba ya el sendero, testigo de la huida de tu alma blanca, en aquella fría, helada y tenebrosa madrugada.
Me recorrieron las sombras de una locura suicida, observando tu ausencia en mis silencios, cuando oí una voz… surgida del silencio del alma, era tu retrato diciéndome:
Decir Serrat es decir; yo también tuve niñez, colgando el corazón por un barranco con el sueño de tener un amor antes de cumplir los diez.
Decir Serrat es saber; saber que existe Manuel labrador bajo los soles ardientes que van surcando su piel mientras aprieta la soga su nuez.
Decir Serrat es soñar con un mar de libertades, cogidos de la mano de Miguel de Machado y otros grandes que escribieron sus letras para él.
Decir Serrat es sentir la hierba bajo tus pies al susurrar al viento las delicias del nombre de la mujer que sabe del amor sin margaritas.
Decir Serrat es saber que tuvimos veinte años sin miedo ni temor a desengaños y sin el miedo al poder que sembraba silencios a destajo.
Decir Serrat es vivir soñando con la utopía tierra que aunque muchos no lo sepan más cerca está cada día, viva en los corazones que la sueñan.
Decir Serrat es decir; ¡qué grande eres maestro! por siempre fuiste tú y serás nuestro, los que crecimos contigo aprendiendo a decir ¡tengo un amigo!
Decir Serrat es decir; que la vida te regala la dosis de café de cada día y dependerá de ti saborearla o no con alegría.
Decir Serrat es decir; nací en el mediterráneo con todo lo que ello lleva. Nosotros nos damos fama de cantores y embusteros mas quienes bien nos conocen saben que solo son letras para cuadrar los poemas.
¿Por qué se nos llama «La Humanidad» si no conocemos esa palabra?
El mundo ya, a nadie escucha, la maldad sigue su danza, se perdieron los caminos donde andaba la esperanza.
¡Quedó tan lejos la casa! El frío del alma abrasa, cruje la noche lamentos, nada valen juramentos el miedo vence y arrasa, ¿donde están los sentimientos? ¡La humanidad sin cimientos! Muerte la guadaña engrasa. A lo lejos se ve el mar.
¿No somos seres humanos? ¿Tampoco somos hermanos? ¿Nos mienten las religiones? Ellas arman los cañones nos ponen fuego en las manos, luchamos como leones por defender sus blasones y sus argumentos vanos. A lo lejos se ve el mar.
Y los campamentos llenos ya no quedan hombres buenos nadie oye niños llorar nadie les quiere ayudar, a lo lejos se oyen truenos trepidante retumbar, no vayamos a olvidar que pronto aquí los tendremos. A lo lejos se ve el mar
Suenan trompetas de guerra, olor a sangre en la tierra, lágrimas de refugiados ya sueños abandonados ante el ojo que se cierra, corazones oxidados que permanecen callados a esa injusticia que aterra.
A lo lejos, muy, muy lejos se asoma un cielo sin mar.
Cuevas de Tirajana, siglos de amor las guardan, escondidas en las simas sombras de viejos guanches aún levantan la mirada, con el orgullo de raza, que sabe que fue, por la fuerza conquistada, despojada de los sueños que gimen en madrugadas, mientras los sueños cabalgan y entonan los guanches viejos silbos de tierna esperanza.
Desde lejos tus laderas quesos de gruyere parecen en cada hoyo un sueño y en cada sueño mi alma que siempre soñó ser guanche y nunca, una castellana.
¡Ay Merceditas no llores! siento que me grita el alba; ¡qué son duras tus montañas pero mas duras las almas!
Laderas de Tirajana siglos de gestas te cantan, mientras los silbos entonan; ¡Qué grandes son mis canarias! ¡y cuanto mas grandes fueran si el invasor se marchara! ¡ay mis laderas, laderas de Tirajana! cuanta sangre de guanches viejos ¡cuanta savia de sueños corre por tus montañas!
Silbo Canario lenguaje silbado.
Susurro que retumba en nuestros barrancos, por siempre compañero de la bruma, desde nuestros ancestros hasta nuestros días…
La madre Gaya se vistió de etiqueta al recibir en sus brazos la sangre derramada de tus carnes de poeta, aquel diecinueve de agosto besaron tus labios su rostro, tu sangre se mezcló con su tierra.
Tus raíces cruzaron veredas de campos de ansias inmensas por conocer la ternura y anhelos de un alma pura segada por las tinieblas de corazones sin sueños que siegan almas que sueñan.
Los gitanos de la cuesta se apartaron del camino y encendieron los candiles dando luz a la hermosura que cobijaba tus letras.
Tu alma cual carabela disfrazada de amapola cruzó las altas mareas, cantando mientras volaba atravesando fronteras.
Las mulas de los gitanos iban tirando de ella. Rosa de los Camborios fue quien izó las velas y aquel gitano marinero; Antoñito el Heredia enraizó la arboladura y su fuerte mano diestra ató en el palo mayor a título de bandera un tomo con hojas negras y la blanca calavera de un poeta en Nueva York.
Cargaron los gitanos tus versos en las carretas que se llevaron pa´l monte y en noches de lunas negras cuando los lobos se duermen los iban dejando en las puertas de todas las almas tiernas que lloraban por tus letras.
En todas ellas quedó tu corazón bien sujeto guiándolas con la luz que apagaba sus tristezas. Hoy me levanté muy triste y me viene a la cabeza todo aquello que escribiste del amor y su belleza.
Tu pluma de telúrica firmeza enterró eternas sus raíces en el mundo de las letras sembrando de cicatrices estantes de bibliotecas en recuerdo de los sueños de tantos mártires poetas.
Liras de llanto me acongojan, soledad sonora, silencio que me vence te leo otra vez ahora y en tu verso mi alma se mece, mi corazón, ¡impotente te llora!
A ti, mi primer amor siempre habrá en mi corazón, un huequecito que sobre, donde guardar el recuerdo, de todos aquellos sueños, que grabé amor, con tu nombre.
Pueblo mío cuanto más lejos de ti, más siento tu aroma brotando dentro de mí.
No naufragan mis palabras cuando estoy lejos de ti, entre aromas de recuerdos yo guardo tu esencia en mí, veo en las calles, tus calles y las palmas de mis manos atravesadas por rayas, que no están puestas ahí para guiños de gitanas, son las flechas que señalan, mirando siempre hacia el sur el paraíso de ensueño donde sé me esperas tú.
En estas tierras lejanas, me invade una sensación de gélida soledad, esa de las bocas secas que no pudieron gozar de rojos labios amantes que las quisieran besar.
Rasgo calmas sosegadas, de tus cantos que me llegan, viajan sueños en mis noches, surcando campos y mares, sabe ya mi nueva almohada, de tu puerto y de tus playas y se aprieta junto a mí, ¡la tienes enamorada! ¡Quién no ha de quererte a ti!
Las lágrimas son el lenguaje de hondos sentimientos. Una voz en el silencio que recorre nuestros cuerpos desde los ojos al alma.
Se esconden entre lágrimas y risas los suspiros salados de un llanto, llanto que es, de lágrimas un canto, entonando silencios en sábanas regadas de humedad y penumbras.
Lágrimas que son la última sonrisa de amores que fueron. Lágrimas que son, ¡un recuerdo osado! que insolente y atrevido, al pasado nos afrenta.
Lágrimas que son, sueño prohibido de la sombra amante que huyó hacia el olvido.
Lágrimas, los suspiros de un alma derramada. Lágrimas, acuden a mis ojos cada noche al derrumbarse mis últimos sueños con la última insonora campanada.
Lágrimas, de una Cenicienta que no perdió su zapato. Lágrimas, por un príncipe, que se convirtió en rana.
Lágrimas, en donde se hundieron mis barcas. Lágrimas, en mi puerto vacío, vencido por la resaca.
¿Qué más puede ocultar una lágrima? Silencios oscuros de noches desiertas, palabras perdidas, en labios cobardes.
Lágrimas que son, una secreta promesa que ya, ni recuerda mi almohada. ¿Y dolor, ocultan dolor en sus gotas? ¡No!..¡Las lágrimas no lloran! Las lágrimas… ¡Brotan!
Las lágrimas no saben de llantos, Las lágrimas son el rocío de los cantos en las desérticas praderas del alma.