¿Pelillos en el careto? No hace falta ser lumbreras ni ponerse anteojeras para ver más bien un seto. Debe haber miles maneras, de poder sacar provecho al hombre de pelo en pecho. Pudiendo usar de felpudo a todo bicho peludo y no pecar de cohecho.
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Y dicen quienes entienden que según el entrecejo así seguro estará de bien poblado el conejo.
Sonetillos
De barbas va la cosa
Nada tengo con la barba que también en la mujer algunas suelen tener si por lo bajo se escarba.
Y yo tengo buena barda, el pelo es de agradecer, disfruta el hombre a placer, como burro sin albarda.
Alguna se la depila, ¡sepa usté! ¿será quizás? ¡No tropiece la pilila!
No me importan los demás, aunque sé que no se estila, ¡con pelo se goza más!
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¡Cuánto sabes marinero! ¡Cierto lo del entrecejo, es señal de si el conejo se luce de gran plumero!
Y lo goza con esmero tanto el joven como el viejo, quien quiera siga el consejo y no se afeite el trastero.
Mi viejo nunca se irrita si encuentra en la sopa un pelo, ¡a veces hasta lo excita!
Y me mira con recelo mientras veo que levita su pájaro que alza vuelo.
A vosotros, sí a vosotros vosotros que criticáis el bien medir y el rimar, hablando de libertad para las letras sin trabas, sí para vosotros va, que luego en vuestros escritos sí se ve con claridad una muy clara intención; de que sí queréis medir acortáis bien los versos mezclando todas las rimas por no saber distinguir las que son y las que no, creando barbaridades de asonancias a granel y sordas cacofonías, que suenan como tambor en medio de la homilía.
Pero… (Y eso que más da?) Si así, al igual que vosotros, sois unos grandes poetas, también muy grandes lo son los rapsodas que declaman, ellos se adaptan a todo. Creo que vosotros sí, vosotros sí sois poetas… Yo no.
A vosotros sí, esos que creéis escribir en prosa poética y la recortáis por donde os sale del moño, y sin daros cuenta de que faltando estáis a una de las principales reglas de ortografía, (la de mantener buena imagen) sí, para vosotros va vosotros, sí vosotros vosotros sí sois poetas… Yo no.
Vosotros, esos que sin daros cuenta (quizás), tan pronto en algún renglón estáis hablando en plural, y en el otro en singular, vosotros creo que sí, vosotros sí sois poetas… Yo no.
Vosotros, los que escribís cientos y cientos de folios y sin repetir palabra tenéis esa habilidad de decir siempre lo mismo, hasta el empalagamiento: ¡te quiero! ¿Me quieres tú?, ¡Cúanto te extraño amor! ¡Y sigue dándole vueltas al torno mi Periquillo! Vosotros, vosotros sí sois poetas… Yo no.
Vosotros, sí a vosotros me dirijo, a esos que quizás un día de metáforas oyeron, como quien llover escucha, y llenan todos sus versos de frases incoherentes, como quien gusta mezclar tocino y velocidad. Vosotros, vosotros sí sois poetas… Yo no.
Vosotros a vosotros sí, a vosotros los que os veáis retratados, en este tan torpe escrito, sí, para vosotros es, con cariño lo escribí, también para todos los que a veces, hasta parecen bonitos los versos que publicáis, (¿y de dónde los sacáis?) porque después bien se ven vuestros parcos comentarios, se ve que sois incapaces de poder articular tres palabras de corrida, pues sí, vosotros también, vosotros… Vosotros sí sois poetas… Yo no.
Vosotros, a vosotros, sí a vosotros que a pesar de bien seguir estas normas que aquí expongo, ponéis en vuestros perfiles con letras de las más grandes ese título adornado donde dice; Soy Poeta. ¡Por si acaso (pienso yo, algún tonto no lo vio)! O alguno no se dio cuenta. Vosotros, vosotros sí sois poetas… Yo no. Yo continuaré aprendiendo…
Por mi escribir que barrena vivo pendiente de un hilo, siempre voy rozando el filo con este versar que truena. Espero a ver quien cercena mi ilusión por escribir, que aunque feo este decir se que mi versar no gusta, a muchos veo que asusta el ver a mis versos fluir.
No escribo para pensar que nadie mi ejemplo siga es porque mi alma precisa versar por necesidad. Aunque nunca fui capaz de hacer un verso bien hecho, pero juro que lo intento y no por buscar la gloria, si no por guardar la norma que me impuse como reto.
Y no es que verse muy bien ni es mi versar oro fino, ni tejo versos con lino ni tampoco he visto a quién. Mas se llevar el vaivén para mecer una palma, llenando de paz y calma a ese corazón desierto que se refugia en el puerto que le ofrezco con mi alma.
Cuando no me sale nada observo a mi alrededor, buscando la inspiración a través de la ventana. Miro la gente que pasa y con la gente me inspiro, sus problemas me imagino, los traslado a mi libreta convirtiendo en un poema todo aquello que percibo.
Otras veces de la testa algo se me ocurre a mí y lo mejor que escribí siempre fue tras una fiesta. Porque después de una ingesta de buen jamón y buen vino el coco se vuelve fino y se aviene a cualquier cosa, hasta parece una rosa lo que solo es un pepino.
Pero entre pitos y flautas intento mi verso llegue como refrescante nieve a quienes viven en pausa. Y mi versar les encauza dejando un camino abierto al mostrar un azul nuevo donde solo hubo derrota, eliminando la sombra que les impide alzar vuelo.
Un elocuente sentir de mis letras siempre emana, quiero que sean campana que alumbre con su tañir. Quiero con ellas abrir las mentes a la bondad, quede atrás la necedad y busque el hombre a su hermano, que salga a flote lo humano y muera la vanidad.
Llevan mis letras un aire con sabor a savia fresca, en ellas se ve una mezcla de los poetas de antes. Aquellos de pura sangre que del amor les cantaban , a esas mocitas tempranas que ansiaban con ilusión que alguien calmara el ardor que tanto las sofocaba.
Y escribo para el que llora, para el que sufre y padece y para aquel que carece del agua en la cantimplora. En mis letras siempre aflora algún mensaje o conseja, quizás por ser ya muy vieja en todas mis letras dejo de vez en cuando un consejo y otras veces moraleja.
En el creer en uno mismo, el saber que somos parte de algo muy grande llamado universo, en eso radica la fuerza que nos empuja a seguir adelante, en eso y no en absurdos cuentos que atentan contra los principios de la naturaleza.
¡Qué nadie vio todavía un ateo puerta a puerta buscando quien se convierta, reo de su cofradía! Y digo a quien de todo pía; ¡quizás no le preocupa a qué cada cual se ocupa! No ser cabra de rebaño eso a nadie le hace daño, ¡no por eso usted me escupa!
No piensen, por ser atea, que no soy un ser humano, que todo el mundo es mi hermano, no soy yo una bruja fea. Y aunque alguno no lo crea de amor llené mi pajar para quien sepa llegar a mí sin hipocresía, ni falsa zalamería, queriéndome camelar.
No gusto gente de espuelas que fuerzan con el castigo, a nadie a seguirme obligo, ni a nadie pongo dos velas. Tuve madre y dos abuelas que supieron educarme y siempre sin obligarme a creer sin ton ni son cosas contra la razón, que pudieran ofuscarme.
Con ellas del verbo amar aprendí sus acepciones, también me dieron lecciones sobre el verbo respetar. Jamás quisieron medrar ni implantar en mi sus credos, sin amenazas ni miedos a volar bien me enseñaron, de ese modo me evitaron las religiones y enredos.
Madre y mis abuelas, veo, fueron el mejor caudal, para mí ese «Santo Grial» de mi corazón ateo. Y creer, claro que creo del universo soy parte, caricia que ha de llegarte hasta el alma como un halo, ser ateo no es ser malo aunque no siga estandarte.
Mas sobre todas las cosas creo fuertemente en una, pues tengo la gran fortuna, de pensar cosas hermosas. Se llena mi alma de rosas al ver que soy una pieza, parte de tanta grandeza que al mirar al cielo veo y entonces con fuerza creo; ¡Dios es… La Naturaleza!
Ser ateo y no creer en un Dios no significa ni el ser mala persona, ni tener ningún tipo de desviación, muy al contrario, un ateo tienes las ideas muy claras y su amor por la humanidad es sincero, ya que no se guía por miedos que le sometan a llevar una vida de hipócrita apariencia y en cuanto a dogmas, (alguien me dijo que los ateos; «practicaban el Dogma del mal», palabras estas que solo pueden salir de la ignorancia y desconocimiento del mundo real. Los ateos solo tenemos un dogma, Amor a la humanidad y a la naturaleza.
Al cielo pido y reclamo de borrar me de una goma, no crean que va de broma, alto lo digo y proclamo. Más que hablar… ¡estoy que bramo! Ruego excusen mi gritar, me vinieron a buscar dos recuerdos pa´ joderme y una goma ha de valerme para poderlos borrar.
El primero muy modoso vino a decirme que yo tuve la culpa de «tó» por mi corazón miedoso. El otro algo más rumboso supo sacarme a escena una noche en la verbena en la que dije que no, a un mozo que me achuchó sin rematar la faena.
“Resbala llorando el sol al ver que muere la tarde, en mi rostro un fuego arde, con sonrosado arrebol. Bajo la luz de un farol el mozo que me corteja hunde su boca en mi oreja en delicado mordisqueo. ¡Ay, mi madre que mareo, pero no suelto una queja!”
¡Qué recuerdo más bonito pero en eso se quedó! Y fui yo, quien lo paró, tuve miedo, bien lo admito. Hoy siento que necesito las fuerzas para llorar o esa goma de borrar que deje solo lo bello, ¡no quiero más regomello! Ya está bien… ¡tanto penar!
De recuerdos tengo un mar en el naufraga un velero, por patrón lleva un te quiero que no supo navegar. A veces quiero olvidar otras, ¡no sé lo que quiero! A días creo que muero, otros veo frente a mí los sueños que puse en ti y perdí su derrotero.
Y fuerte rompo a llorar, lloro por mi cobardía, no vivo desde aquel día; en que no te supe atar. Dejé un velero zarpar, no supe, ver bien su carga, hoy la tristeza me embarga. ¡Quisiera retrasar años, y alejar de mí los daños de la soledad amarga!
O bien dar uso a la goma, dejar blanca la libreta y ni un recuerdo se meta a roer como carcoma. Pero sigue siendo broma, que goma ninguna quiero, por recordar desespero, eso me ayuda a vivir. ¡Aunque aumenten mi sufrir sin mis recuerdos… me muero!
—–2———5——-7———–10– Silencios ocultan sueños perdidos, las voces del miedo acechan tu mente, te asustas por nada, por simples ruidos, te sientes muy rara, suda tu frente.
¡Qué hábil el monstruo, siembra la duda! Intenta el cabrón te sientas culpable, te culpa de todo así fueses muda y frente a los otros muéstrase amable.
No dejes que nadie, hunda tu vida
no temas jamás al miedo por nada,
no dejes atar tu cuerpo a la brida
que frena el soñar a sueños de un hada.
Al ser la mujer del mundo princesa
el hombre a de ser el sol que la besa.
Alzo la vista y veo llorando hojas marchitas de árboles que se mueren solos en la colina, viendo la vida que pasa de largo sin dar siquiera una falsa sonrisa.
Y vi en una ladera sola y tristona, llorar a la encina, viéndose sola gritaba a los cielos; ¿dónde mis pies?¡Dí! Por qué me los privas? ¡A morir donde nazco por narices me obligas!
Pocos amigos mantiene el silencio alma si sola, se muere marchita, ¡pobre de aquel, que ya nace sin piernas! ¿Dónde podrá, dirigir a sus miras? Hueco siempre y hundido, vivir, será solo, pura rutina.
Huye de soledades saca tu pluma y que vuele tu tinta, no seas como el árbol, deja tus pies que ya doblen la esquina, disfruta del placer que da una mano amiga, gozando lo que siente quien sabe andar y de paso camina.
Lucha por ser de las gentes abrigo llena de paz y de amores tu vida, guía a tus pies por senderos de luz, esa que al alma le es tan precisa y por siempre procura sea el amor quien tus pasos dirija…
Veo que el mal nos vigila de cerca, sombras oscuras acechan al hombre, nada ya queda que al mundo le asombre, vuelan los buitres en torno a la alberca.
Gentes que tienen muy floja una tuerca, cosas suceden que no tienen nombre, venga ya un Dios que de amor presto alfombre esas cabezas de mente tan terca.
Mueren los niños, no solo del hambre, vemos por celos que cortan sus bridas. Cosas que dan a las almas calambre.
Mentes que vienen al mundo perdidas, siendo incapaces de amar al enjambre matan los sueños, robando sus vidas.
Despierten almas dormidas, pongan ya frenos a tanta locura, ¿Dónde demonios se fue la ternura?
Miedos espesos levantan senderos de lunas negras, hollados por pies de niños que solo saben de guerras, almas que nunca supieron de juguetes ni de ferias, silencios que solo entienden de sonidos de sirenas, anunciando que la muerte, cabalga por sus aceras.
Mueren sin luz las farolas, vencidas por las tinieblas, inocentes los caminos con todo su amor se prestan, a ser buenos compañeros de las almas que trasiegan por campos llenos de sueños que no saben de fronteras, solo buscan el amor que a los pobres se les niega, ya que los pobres no tienen a dioses que les defiendan.
¡Nadie llorará por ellos, a nadie importa que mueran! ¡Nadie sufre por los muertos, que son tan solo unas letras escritas sin entusiasmo en un recorte de prensa!
¿Hacia dónde el mundo va? ¿Por qué seguimos las huellas? esas que llevan directo hacia el fin de la existencia, ¿por qué nos quedamos sordos? ¡Habrá que lavar orejas! ¡Habrá que chillar al mundo y acabe ya la sordera! ¡Qué todos somos hermanos, savia de la misma yerba! ¡Qué somos hijos del sol que anuncia la primavera! ¡Qué todos somos el fruto del amor y fortaleza de dos seres que se amaron para engrandecer la tierra!
De rojo pintan los vientos, de rojo las madreselvas, rubores pueblan mi cara, llora hasta la vergüenza al ver gobiernos hablar de justicia y de nobleza, mientras los niños se mueren sin que nadie les proteja, ¡solo nos duelen los muertos cuando nos pillan muy cerca! Si vemos que son de lejos, un leve temblor de cejas y ese ambiguo comentario; ¡En verdad, si que dan pena! ¡Pero que vamos a hacer si no es esa nuestra guerra!
¿Quién ha escondido las llaves, esas que cierran cancelas, a quienes vienen pidiendo que una mano se les tienda? Ya ni la luna se asoma, ya no brillan las estrellas, hasta el lucero del alba siente la vergüenza ajena al ver que a nadie le importa, si el mundo se desmantela.
Nadie llora por los muertos que son de puertas afuera, poco importarán sus nombres ni tampoco cuantos sean, algunos rezos perdidos, a algún santo un par de velas, ¡y pare usted de contar y siga su francachela!
¡Qué nadie llora los muertos, que no conoce de cerca! Poco preocupan al cielo ni las hambres ni las guerras, ¡y nada importa esta vaina a quien engorda con ellas¡
¡Se regocija la muerte al ver al mundo en tinieblas! Y va diciendo entre dientes; ¡Esto ya, se fue a la mierda!
Sufren las letras maltrato sin nadie que las defienda, por favor que alguien entienda que esto ya es un desacato. Aléjese ya el pazguato, que más tonto que un mochuelo a ellas se arrima sin duelo para que sus nietos vean y algunos hasta lo crean; ¡Qué gran poeta es mi abuelo!
Ni se le ocurre estudiar y de ese modo saber las cosas como hay que hacer para poder mejorar. Estudien para lograr escribir con equidad. ¡Eso es casi la mitad para tener por lo menos los versos malos o buenos pero versos de verdad!
Desde que alguien inventó; “lo que del alma te sale, todo bueno, todo vale” hubo quien se lo creyó. Y ahí fue cuando empezó el versar en decadencia, ¿cómo pretender sin ciencia en un oficio triunfar? Nada se puede lograr cuando nos falta sapiencia.
Tal cual que se va leyendo se va viendo la ignorancia, letras de nula fragancia, que ni por asomo entiendo. ¡Y por Dios, cuánta arrogancia! unos a otros se engrandecen, ¡ay que ver… cómo se crecen! Presumiendo como vates, comentan como primates y ellos guisan y ellos cuecen.
Unos escriben en prosa cortando por donde “rota” pensando que no se nota, ¡y vaya cosa más sosa! Presumen de ser hermosa esa historia que han urdido y siempre habrá un “entendido” halagando al infinito, confundiendo un mal sofrito con queso a la miel fundido.
A veces bien no me explico, por eso quiero aclarar, que nadie vaya a pensar que yo a la libre critico. Nadie me de en el hocico, que yo la libre la amo, esto es tan solo un reclamo a quienes juegan a ser poetas sin conocer ni la palma de su mano.