Oscuras sombras de figuras vanas acuden a mis ya cansados ojos, surgen ante mi, cual pálida niebla y van enredando mi pobre vida en este carrusel de vanidades.
Recuerdo, con afligida nostalgia aquellos primeros sueños que forje, hoy recuerdos de efímera ilusión extinguida en la primera tormenta, ahogándose en sus propios deseos.
Me recorre un gélido escalofrío al ver tantos corazones sangrantes llorando, vencidos por la impotencia que va extendiendo sus enormes alas sobre nuestros corazones vacíos.
Sufriendo desde el umbral de mi alma, viendo pasar todos los sueños muertos del desolado corazón inerte que no supo, encontrar huella al destino por perder el tiempo de la esperanza.
Escucho la fúnebre sinfonía que del silencio de las almas brota, absorbiendo corazones sin sueños de los que tienen la sonrisa rota por el continuo batallar del alma.
Desde la mañana tranquila, el fin llegará cuando del caballo que baila el número de círculos sea nueve.
Nostradamus
Los perros rodeaban a la Aurora que huía disfrazada de payaso triste, le robaron el saco de los sueños esparciéndolos sobre las arenas.
El Ocaso salió en veloz galope a buscar en el azul, la nueva Aurora. La Bestia, de falso Dios disfrazada sigue matando desvalidos sueños en gélidas, desérticas arenas.
Suenan lejos las trompetas de guerra, pero oriente está, cada vez mas cerca.
Los Cuatro Jinetes cabalgan ya, alimentaron muy bien a las bestias.
La Muerte saca brillo a la guadaña, el Fuego arde, alimentando la llama, el Hambre, cruel, ya se frota las manos.
De momento, solo se ven temblar las palmeras tan solo de momento.
Volad ya, vientos de las ilusiones refugiaos en el mar del desvarío, ya no quedan compradores de sueños. Tras de las palmeras la muerte acecha.
Hacer el amor es sano maravilloso y muy puro, más si no tienes mujer, o no dispones de un duro lo vas a tener que hacer, lindamente con la mano.
Pasen amigos y vean entre coños anda el juego, pasen no dejen pa´ luego que aunque algunos no lo crean hay mujeres que ya mean a gusto de su potorro. Sin dar a ningún cotorro las excusas ni porqués que ya se acabó el «marqués» que follaba por el morro.
Mi lucha en ello se empeña querer robar el tesoro que guardas bajo el ombligo, al cielo con ansia imploro para ser de él su dueña y a comermelo me obligo.
Ya mi cuerpo embravecido bajo el calor tan ardiente se entrega al amor rendido, voy todo el día caliente, de trabuco quiero un tiro que me refresque la mente.
No olviden jamás señores galantear a las damas, y nunca les falten ganas, de rendirles sus amores ¡y qué la duda no quepa y tengan a bien notorio y que todo el mundo sepa que aún vive Don Juan Tenorio!
Si no te gustó lo que hubo no me vengas criticando, no tengo el chichi pa´ bollos, ya te puedes ir largando si no sabes el camino, pues ya te iré yo indicando … por donde pican los pollos.
Esto es lo que digo yo, mas pudo haber sido Gabo, «Quién ya no sabe que hacer, mata moscas con el rabo»
Las «Nuevas corrientes» helaron mi cresta, los nuevos mesías con su nueva gesta traen poesías de frescos torrentes, mieles y ambrosía.
¡Prodigiosa testa! ¡Palabras silentes! ¡Nueva ortografía! ¡Qué entender me cuesta!
¿Quién sabiduría un poco me presta? ¡Qué yo también ría con la nueva fiesta!
Por tu afán de poeta quisieras lograr que tus versos calen hondo en los demás, dejaras de escribir, no podrás soportar, el ver que tus letras no llegan al alma de aquel que debiera con tu verso soñar.
Cuando sea liberado el lecho seco del mar y retornen los poetas que cantan la iniquidad los pájaros erizados vientos saldrán a cazar.
¿Y no será que aún están con tierna pluma de niño los poetas de este siglo? ¡Qué no hay poetas que canten , a la vida y sus delirios!
Tan solo son cantos tiernos cargados de amor y sueños. ¿Pero dónde los poetas esos que prenden los leños que alumbran el corazón de quien sufre en el silencio?
Bueno es ser río que corre, o ser nube pasajera, pero si no dejas huella habrás perdido la vida habrás sido un alma en pena.
En décimas (algunas de ellas no espinelas, ya que no guardan las pausas en el lugar que corresponde a ese tipo de décimas) es a su vez una Écfrasis del cuadro de Augusto Ferrer-Dalmau. Batalla de Rocroi
Elevadas a los cielos al terminar la batalla, el vencido gime y calla, ellas no saben de duelos ni de orgullos por los suelos. Llenó de dolor la tierra, ante ella el miedo se aterra, sembró de muerte su danza, tuvo su tiempo la lanza, fue la reina de la guerra.
Para matar a la gente el hombre todo lo piensa moviendo por su defensa los raíles de su mente. Verá todo diferente cuando de reñir se trate, buscará aquello que mate, estrujará bien los sesos para romperle los huesos a quien le busque un dislate.
Cansado de pelear luchando por su comida poniendo en riesgo su vida al tenerse que arrimar. Pensó en algo inventar para salir sin rasguños ni tener que usar los puños en su lucha por comer y también por defender su vivienda y sus terruños.
Y un día de primavera harto ya de tanta chanza pensó en inventar la lanza y acabar con su quimera. Poder matar a la fiera sin peligro y desde lejos y golpear a pendejos sin tener que estar muy cerca, tampoco cruzar la alberca para romper sus corvejos.
Y así se inventó la lanza, un palo largo y un hierro, hoy sumido en el destierro, que solo en alguna danza de lluvias o de esperanza, se la puede ver lucir, ¿Y quién se lo iba a decir? a quien por un tiempo fue del buen guerrero la fe entre el vivir o el morir.
Por querer abrir cerrojos abren odios, Ortografías huecas y gritos lastimeros, Ebrios de gloria disfrazada de humildad, Tras las concepciones no siempre se paren versos, Aparceros son de tinteros automáticos, Seleccionan ripios y letras vacías de sueños.
Sacrificando sus fantasiosos deseos, Inhibiendo las seductoras palabras, No piensan que nada falta, si nada tenemos. . Son veleros varados en perdidas playas Untando de brea sus velas rasgadas Sintiendo el dolor de las letras sin verbos. . Mañana es el día, que tarda pero siempre llega, Un chubasco de pájaros caerá dando chillidos, Sin seguridades en incendios arenosos Ansían volar con sueños ficticios, Sobre saber que si somos nada, ya lo tenemos todo.
Malentendidos que pasan inadvertidos, Esclavos de artículos idiomáticos, Revolotean nidos huérfanos de pájaros, Consumidores son de versos heterogéneos. Escoltas a la búsqueda de silogismos vacíos, Documentan su hacer en escritos pedregosos, El aire de la noche les desordena los hechos, Sin contar con el listón apuntan a tinteros huecos.
Volcado en la esquina, de la desvencijada mesa, otrora plena de sueños y quimeras, yace el tintero, derramando su savia, acoge la alfombra una mancha negra, las letras alzaron el vuelo, una musa revolotea inquieta, la pluma llora, tirada en el suelo.
Lágrimas asoman, bajo los arcos sombríos de las cejas del poeta, dos acaudalados ríos bajan por ellas, sin sueños que las guíen se ahogan las letras. Llora el arpa en el rincón, polvorienta y rota sus días de gloria ya nadie recuerda y ya de sus cuerdas, ni el silencio brota.
Del corazón a la pluma, se pierden los sueños, oculta la bruma, la luz de la senda y en una costilla, tercera a la izquierda se ahogan las letras sin saber de besos, pálidos espectros, sin piedad alguna las condenan al silencio en llantos de espuma donde flotan inertes, tinteros, poetas y plumas…
Dedicado a Eladio Ibáñez Oogando un hombre del mar
!Qué grandes los hombres, los hombres del mar! pidiendo a las velas se dejen soplar y arrecien los vientos soplando hacia el mar. ¡qué grandes los hombres, los hombres del mar!
En noches de calma se escucha un cantar, es un canto al viento del hombre del mar, le pide a la luna de vista no pierda las olas que llevan de vuelta al hogar, ¡qué lindos los cantos del hombre del mar!
¡Qué grandes los hombres los hombres del mar! reparten sus almas entre dos amores uno espera en tierra el otro es la mar, uno es gloria eterna el otro es su paz. ¡Lindos los amores del hombre del mar!
¡Qué grandes los hombres, que tanto amor dan! Reparten por puertos ternuras y sueños mezclados con besos vestidos de mar.
¡Qué grandes los hombres, qué grandes son madre, los hombres del mar! Madre yo quiero uno al pie del altar, ¡juntarme yo quiero a un hombre del mar! ¡Qué grandes y guapos los hombres del mar!
Nunca quise en los demás ser la dueña de sus almas, solo pretendí el lograr llevar hasta ellos la calma dejando una puerta abierta al mundo de la esperanza.
Que en mí tan solo vieran un apoyo en la distancia, que ayudaran mis palabras algunas a veces huecas, otras olas gigantescas, otras sutiles y francas con olor de rosas frescas.
Otras versos encendidos alivio para sedientos que agonizan boquiabiertos esperando a que despierten todos los sueños dormidos que forjaron en sus mentes.
Y empezar a tomar parte de los montones de besos que la vida no reparte a quienes viven inmersos en ese mundo distante de los corazones presos.
Corazones siempre huyendo de la vida y de sus rejas con el alma por los suelos pues nadie atiende sus quejas y nadie escucha sus ruegos a nadie importa una mierda el porqué de sus lamentos.
Da la vida muchos palos a quien nunca lo merece y una ayuda se agradece para salir de los malos caminos que nos ofrece.
Y dejar de ser los ralos que lamen solos su herida, sin nadie que les entienda, sin nadie que les defienda de los palos de la vida.
Otra cosa dar no pude por eso di mi palabra en espera de que ayude, a que alguna puerta se abra a quien tanto necesita del verdor de la esperanza.
Tú que sabrás entender quizás alguna te sirva y si te ayuda a crecer haces tuya esta consigna y a otros pueda valer para levantar la crisma el poder de tu palabra.
Madre, si al despertarte mañana, vieses mi cama vacía, no llores madre, me fui, me fui a buscarme la vida.
Madre, reza a Dios que no se hunda esa barca en la que voy, si me lleva hasta un buen puerto pronto volveré a tu lado y traeré en la mochila madre para ti un regalo por ese gran sueño madre que padre y tú me habéis dado.
«Qué luche para ser libre, que la tierra no es de nadie, todos tenemos derecho a intentar matar el hambre». Estas hermosas palabras me las enseñó mi padre y tú me supiste dar el amor de buena madre.
Madre, reza a Dios que no se hunda la patera en la que marcho, reza a tu Dios que los mares protejan a tu muchacho y volveré madre mía para traerte un regalo.
Diademas para tu frente, pulseras para tus brazos y un beso para ese vientre que supo hacer de mi un hombre que no le teme al morir buscando un nuevo horizonte.
Madre rézale a tu Dios pídele que me proteja, madre, díselo bien alto, pídele que por favor, ¡Cuide bien de tu muchacho!.
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Es el drama que no cesa y nadie pone remedios, nadie quiere poner medios a nadie esto le interesa. Y se queda el alma presa de un infinito dolor al escuchar el clamor, de tantas voces que gritan que ellos también necesitan del mundo un poco de amor.
¡Cuántas almas guarda el mar! ¡Cuántos sueños sucumbieron! ¡Cuántas vidas se perdieron buscando un trozo de pan! ¿Por qué los hombres hicieron fronteras para medrar? Si la tierra no es de nadie la tierra le pertenece a toda la humanidad.
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La izquierda solo la crea la derecha con sus mañas, ¡si eres pobre, pues te apañas!; Dicen con su verborrea. Y hora es ya que el mundo vea que quienes dirigen todo solo buscan su acomodo. En Chile como en España el poder siempre se apaña que viva el pobre en el lodo.
No habrá ningún Victor Jara ni otros muchos como él que acaben con el poder si no es a golpe de vara. La cosa la tengo clara la religión es quien manda y siempre es la misma panda quien dirige el mundo entero, y echan siempre al agujero a quien ven que se desmanda. -0- Al primero que clavó en un terreno una estaca; diciendo; ¡Esta tierra es mía! Se la hubieran de haber roto a golpes en su espaldar.
Esta última estrofa es de unas palabras de Rousseau.