Soledad fría y sin calma en corazón encubierto, deja desolada el alma en un triste desconcierto vacía de todo karma.
Perdida en un desierto sobre las dunas sin velas, varada en el silencio solitaria se queda en agónico tormento la de aquel que se aleja del amor y su concierto.
Ardoroso suena en mí como un coro el dulce eco de tantos grandes amores que con sus mágicas notas van labrando los sentidos que florecen en el alma si la regamos con besos.
Oigo silbar los violines que muda y en sohck me dejan, azarosa y sin palabra, al ver los grandes amores que van labrando sin miedos los más duros corazones.
Guío mis ojos a la Luna que en la negra noche mueve, como plateada rueda su luz que serena llueve, sobre ti, mi mágica estrella.
Miro enamorada el cielo de amor y sueños vibrando ante dos grandes luceros que al alba su luz van dando, son ellos tus ojos tiernos que la pasión van sembrando.
Si vence a la soledad así de lindo es el amor, llena el alma de candor y nos ayuda a caminar en pos de un mundo mejor.
Sola en la inseguridad, y siempre llena de dudas se muere la soledad, desconociendo el amor en su alborotado mar donde navega el dolor.
Y tiene el alma, sordo mar de rugidos, es el corazón, torreón que se aísla y el silencio es, un océano de olvidos.
Amor pon sobre mí tus frescas flores ilumina el sendero de mi vida, llena mis sueños de vivos colores y sana bien la grave herida que dejaron falsos amores.
Ando de amores ligero, mi antaño gloria quedó lejana, ya soy de los no puedo y quiero y echo a faltar la ardiente gana de aquel alzamiento primero de mi juventud temprana.
Bien sé Amor que siempre andas buscando para mí dicha completa, ¡te agradezco el tanto quererme pero no me hagas la puñeta! Y procura mantenerme salud y fuerza en la bragueta.
Amor échame por favor tu mano, devuelve la fuerza al pito, ¡no me dejes de lado esta noche la necesito! Tengo que echar a una moza un clavo.
Cada palabra de su boca pura con pasión sellaré con un beso, buscarán mis manos con dulzura la vereda dorada hacia su sexo.
Saciaré mi sed con su frescura, ella agradecida a cambio de eso me dará su miel y su ternura, yo pondré todo mi embeleso y una dosis de pasión y de locura.
Para que esto ocurra así yo te suplico amor ¡apiádate de mí! Esta noche necesito, ¡te lo pido por favor! ¡Devuelvele la fuerza al pito!
Está la niña soñando en el balcón asomada, un viento de amor resopla alrededor de la estancia, lunas de fuego iluminan su carita de rapaza, en sus manos un billete para el baile de mañana y en su corazón un tallo de felicidad en rama.
En sus mejillas dos rosas reflejan la luz del alba y un sueño sabor a fresa le bulle dentro del alma, un madrugador jilguero le dedica una sonata, las estrellas al compás bailan al son una danza, mientras un rayo de sol le besa su frente blanca.
Está la niña pensando en un doncel que la abraza, flota un perfume de besos inundando la veranda, la luna les guiña un ojo a las ranas de la charca y un grillo con la voz ronca se esconde tras la albahaca, mientras el silencio grita; que el amor, le pide cancha.
Bajo la luz del lucero un geranio se levanta, estirando bien el cuello se dirige a la muchacha; Estás muy tierna mi niña, la prisa siempre fue mala quien corre mucho tropieza y así muy poco adelanta. Las prisas niña bonita arrugan pronto la cara.
Lagartos de boca negra he visto niña temprana, con sus afilados dientes ocultos en la barranca, ansiosos de savia fresca vigilan en la cañada el paso de niñas tiernas para devorar sus almas. Que se nutren los lagartos con la carne de las hadas.
¡Cuidado, niña cuidado! ¡Quien corre mucho resbala! Hay un tiempo para todo y el amor siempre te alcanza, cada cosa en su momento, porque las prisas se pagan. ¡Cuidado, niña cuidado, que la prisa siempre mata y cambiará de color tu cutis de porcelana!
Amor que brota de la nada, arde como fuego y se crece bajo el calor de una mirada. Tan solo a impulsos del alma, prende en el alma ilusionada, la eleva al cielo y enaltece sin rendirse nunca ante nada.
Ventana a los cielos abierta libre como agua despeñada, suspiro de amor en la noche, como cresta de nube al alba por el amor iluminada. Así es el alma enamorada.
Si brota el amor serás de mi alma su jardinero, de mi corazón latido, de mis sueños el velero que navegue por mi vientre buscando la entrada al puerto donde te aguarda el calor que te brindará mi cuerpo.
Suspiros espesos vuelan atronando madrugadas, la noche oculta rumores de besos que forjan sueños al despertar la mañana.
Un hombre y una mujer, dos universos desnudos, un volcán en erupción. ¡Paisaje para un pintor! Qué bello cuadro de amor, el de dos cuerpos unidos, rendidos a la pasión y por el amor vencidos.
Mil cuatrocientos sonetos cuentan de Lópe de Vega y eso señores si es poner bien alta la meta.
¿Podemos soñar nosotros con cuatro letras mal hechas, borrones sobre un papel, que se nos llame poetas?
¿Y con eso pretendemos el llegar a las estrellas? ¿Qué no escribiría él que una pluma ya no sepa?
!Y con mejor calidad, ninguna duda nos quepa! ¡Qué para él oficio fue el trajinar con poemas!
Nosotros aficionados no llegamos ni a las suelas de tan insigne doctor en el arte de las letras.
Nadie corte su soñar, pero todo el mundo entienda que nadie alcanza la gloria emborronando libretas.
Ser poeta es cosa seria y todo el mundo no llega, las musas son el camelo de plumas de media suela.
Trabajo y dedicación es tan solo lo que lleva a la puerta del camino que sube hacia las estrellas.
Estudiando llegaremos con tesón y con firmeza a dar perfume a los versos y que nos llamen poetas.
Y quién sabe si algún día; ¡la esperanza siempre es buena! Puede ser que venga un duende y que nos siente a la vera de aquel grande entre los grandes llamado… Lópe de Vega.
Naufragan barcos de amor por los falsos marineros que no saben de te quieros, ni del poder de una flor. Se va perdiendo el ardor si aparece la rutina, cuando el pájaro no trina la pasión desaparece, sin alimento no crece y por perderse termina.
Debe luchar el soldado por mantener fortaleza, ¡cuántas veces por pereza se deja el amor de lado! Unas veces por cansado otras que se llega tarde, sin ver el fuego que arde en el corazón sediento, que calla su sentimiento por su espíritu cobarde.
Vivirás siempre pendiente de que un día traiga rosas, pero él no piensa esas cosas ni le pasan por la mente. Presume de hombre prudente porque no te falta nada, tú permaneces callada sin atreverte a decir, ¡cuánto dieras por vivir sabiéndote ser amada!
Los principios son bonitos “mi princesa” te llamaba, lo bueno pronto se acaba llegarán pronto los gritos. Seguirá los mismos ritos al aparecer los brotes, en eso todos son zotes nadie lo puede impedir, quieren volver a salir de farra con amigotes.
Lloriqueas ante el retrato de aquel tu príncipe azul, recostada en el baúl que guarda un recuerdo grato. Tu vestido y el zapato de Cenicienta feliz, que no esperaba el cariz de una vida tan ingrata, que al amor también lo mata y se come tu perdiz.
He visto llorar a Dios escondido tras la luna, suspirando entre sollozos contemplando la natura, sin comprender el horror que con sus ojos vislumbra;
La esperanza se murió, el amor se dio a la fuga, la verdad perdido el norte por callejones deambula, a la bondad la violaron y le arrancaron las uñas.
En un cruce de caminos colgaron a la ternura y el hombre ante todo esto se descojona y se chufla, a todo perdió el respeto y ante nada ya se inmuta.
Las selvas hechas eriales, la mar se la ve muy chunga, en ríos emponzoñados se mueren de asco las truchas y pastos antaño verdes hoy son vivero de pulgas, hasta conseguir pudieron cambiar las lluvias de ruta y de los montes hicieron vertederos de basura.
Para evitar que me viera me arrinconé en una gruta, en sus ojos divisé una gris y densa bruma, eran lágrimas de sangre al contemplar tanta hambruna producida por el ego de aquellos que desayunan los riñones del obrero al que tratan como a mula.
Un helado escalofrío me recorrió por la nuca al oír su vozarrón desbordante de amargura, hablando consigo mismo escondido tras la luna.
-”Hice del mundo un vergel pero el hombre no me ayuda, hice yo un planeta hermoso y el hombre me lo derrumba.
El darle libre albedrío fue mi enorme metedura de patas hasta el garrón, de eso no tengo disculpa, pretendí ser generoso y el hombre se volvió chusma, al darle libre albedrío no hice un hombre hice un granuja que solo piensa en medrar sin prestar a nadie ayuda..
Ya no hay nada que lo frene solo de ambición se lucra, quise darle libertad y ahora de mí, se burla, a nada le teme ya quiere ponerse a mi altura, se piensa ser un gran Dios, contra todo mete bulla.
Ante nada se detiene para conseguir fortuna, pisando lo más sagrado por satisfacer su gula”.
Y yo me puse a llorar allí escondida en mi gruta y así lloramos los dos por el hombre y su locura.
Él por ser el Creador se echaba toda la culpa, pero me creo también que quizás, yo tenga alguna…