Me susurra el eco murmulla en mi mente, felices momentos de unos años verdes. Andando senderos de alegres colores; que pintaban vientos de cantos envueltos en sueños de amores con sabor a fresco.
Cosas del ayer que borra la lluvia y guarda el recuerdo, que vuelve a traer en días de furia el sabor a besos de los labios frescos que abrazan la vida, sin saber de miedos ni causas perdidas.
La juventud tiene de sueños botica, con Amor al mando, eterno gerente que no se jubila. Y todo se compra, y todo se vende, ¡bonito, barato! ¡Qué no se la cuenten! ¡La viva de mano!
¡La vida bailando al son que le toca! Sin pensar en cuentos de trajes muy largos que acechan esquinas de silencio amargo. Ya vendrán los tiempos de músicas carcas con sabor a viejo y su olor a trapo.
Mientras tanto vive disfruta tu tiempo, que nadie te quite gozar de tu cuerpo. La luna y el río el mar y los montes la fuerza, tu brío, estrellas y soles todos han nacido pa´ que tú los goces.
Lunas de charol acechan los sueños de madrugada, ocultas tras el desmonte, cuando el rocío se levanta con los ojos empañados para dar paso a la escarcha.
En las ascuas de la lumbre hay un brillo de navajas, muy quietas bajo la higuera yacen mudas las guitarras.
Aúlla el lobo en la sierra, presagia una noche larga, esquirlas de llanto brotan de enronquecidas gargantas, los gitanos hacen corro alrededor del patriarca.
Van a juzgar al Liborio el más chico de la Paca, por andar en amoríos con una mozuela paya. Que no es de ser buen gitano mezclarse con otra raza.
Los lagartos cuchichean tras un matojo de jaras, se dicen: ¿Cómo es posible que al amor le pongan trabas?
El amor debe ser libre, (dice una vieja lagarta) y nadie debe juzgar al amor cuando se lanza.
Al oír estas razones de lagartos y lagartas, pensando en lo que han dicho se pone en pie el patriarca;
Escúchenme gitanicos y guarden ya las navajas, que ya es hora de cambiar las leyes de antigua manda, contra el amor no se puede poner frenos ni mandangas.
El Liborio se persigna y se va dando las gracias. Deme usted su bendición que yo le prometo papa el seguir siendo gitano, que mi amor por esa paya no impide a mi corazón el gran amor por mi raza.
Se oyó al Eco suspirar escondido tras las zarzas. Dentro de las faltriqueras las tijeras ya descansan, agradecidas al ver que no fue una noche larga, que se impuso la razón haciendo del amor gala.
Y alrededor de la higuera ya rasguean las guitarras, repican las castañuelas, ya no brillan las navajas, los lagartos se sonríen, ganó el amor la batalla ante unas leyes caducas que no conducen a nada, que nada pinta la sangre en las cuestiones del alma.
Contra los vientos luché por pretenderte olvidar, mas no lo pude lograr por mucho que lo intenté. Y por siempre fracasé, hasta que al fin comprendí que eras ya parte de mí que eras la única razón la savia de un corazón que late solo por ti.
Que blancas son las palomas, esas que en tu alma anidaron, allí sus alas pintaron en la pureza que asomas. Por ti saltaré las lomas que la vida me interponga, no dejaré que se oponga a nadie en nuestro camino, haré cumplir al destino se ponga, como se ponga.
Un mágico halo de luz del crepúsculo fulgor, la luna sobre tu pecho suavemente lo posó. Tu resplandor en el lecho quedó grabado en mi mente, pongo mirada de ausente al recordar tu figura, la modélica escultura de tu corazón ardiente.
Puso la luna el hechizo que hizo de tu corazón ser la perla más hermosa que brilla bajo del sol. Envidia tiene la rosa, celosillo esta el jazmín, me dice que del jardín eres el mejor aroma y cuando tu cara asoma suena de fondo un violín.
Amor, solo a uno mismo, es como sorda carcoma, el corazón se desploma, se produce un cataclismo, lanzando el alma al abismo de los muertos sin amor. Pierde la vida el sabor si no es el amor bandera y la vejez se acelera si no disfrutas su ardor.
Caminamos, con prisas sin saber, ¿hacía dónde? Y seguimos, seguiremos caminando, ¿hasta cuándo? ¡Ya soledad infinita, invade nuestro ser!
Es la famélica ignorancia que ocupa nuestro constante y errante deambular por caminos que no saben donde van.
Oscurece, otra vez, de nuevo la noche, vienen gélidas, entre sombras las brisas.
Nunca para, no se detiene el camino, camino, oscuridad, más camino y nada, las almas perdidas, siguen al destino sin hallar jamás paz, ni sosiego ni posada.
Sin saberlo seguimos y transitamos como fieras perseguidas, acosadas, sin comprender el porqué de la condena, sobre llantos añorados de nostalgia, siempre huyendo de la negra y cruel pena, que al sentido descalabra, dejando al corazón inerte.
Macabra la muerte macabra su amenaza, macabra esa vida que del cuello me atenaza. Macabra mi suerte…
Corazones vacíos que se alimentan de la escasa luz de engañadoras brasas llenan de misterio crudos destinos que oscuramente a las almas iluminan, creando caminos de falsa esperanza, en donde trémulos, los sueños no alcanzan.
Sin saber porqué, crecemos y vivimos edificando grandes y falsos muros alrededor del miedoso corazón, cerrándole a nuevos vientos los goznes de nuestra puerta, forjando cada día, a fuego la reja que de nosotros… tan solo nos aleja.
Llevan rotas las albarcas, perdieron las medias suelas, juventudes atrofiadas por tantas falsas quimeras de los pencos que cabalgan por desiertos sin palmeras.
Ilusiones ya no quedan, frenaron la juventud gobiernos de tintas hueras, sembradores de inquietud que riegan las malas hierbas fomentando la acritud.
Nos han sabido educar con él ¡NO! a la violencia, ¡los pobres tengan paciencia que todo se arreglará! Y los años con su ciencia demuestran que no es verdad.
No pretendo apologar ni incitar a nada malo, pero cansa tanto palo siempre en el mismo espaldar, por eso grito y no callo; ¡Juventud alzaros ya!
Juventud de veinte años, caminando sin futuro, hartos ya de desengaños ante un porvenir oscuro donde solo se ve claro que el fracaso está «maduro»
¿Qué nos depara la muerte? pánico da lo que nombro la vida no causa asombro, vagamos triste lamento sin disfrutar el momento cercados por el escombro, se escondió ya el sentimiento paseando el descontento ¡con las cadenas al hombro!
Sobre nosotros se vierte frío rugir de tambores pintando de ocres colores los sueños que nos forjamos, sin saber a donde vamos ni quién cortará las flores que con el amor sembramos y con tanto ardor amamos ¡libará otro sus sabores!
Nada vale ser más fuerte, ante lo desconocido acabas siendo vencido, es la vida gran mentira la muerte de frente mira en ella no existe olvido, igual es leño de pira el que no tañe la lira que quién gozó lo vivido.
Dichoso quién bien lo acierte sabiendo sacar sabor, disfrutando de la flor sin hacerse la puñeta, viviendo una vida neta y siendo su único autor quién así mismo se reta para lograr una meta, ¡cuanto más metas, mejor!
Mira la vida de frente lo importante es el meter no hallarás mejor placer, mete paz al corazón y justicia en tu razón, ama y déjate querer, no te ciegue la emoción, dale a tu vida pasión ¡con quién sepa merecer!
Quisiera poder volar a horcajadas en las alas de un beso eternamente contigo gozando la pasión de mi locura por esa inmensa llanura donde florecen los ricos vergeles, de tu vientre enardecido, explorando esa mágica ribera, echando mi alma a volar en tus brazos quedar adormecida, sin soltarme de tu mano al cielo dirigiendo la mirada buscando la protección de genios duendes y todos los hados de esa luna que vigila en constante y eterno vacilar que sueños enamorados nunca pierdan los besos por hablar. ¡sepan del amor gozar!
Limosnas da el cielo al río, eso no quiero mujer, quiero en mi todo tu brío, comerme todo tu ser y tú te comas el mío aunque no haya amanecer.
Mis labios rojos buscaban en tus dos bellas lagunas las nítidas aguas puras profundas de tu mirada para bañar sin premura mis besos de madrugada.
Hermanos creo que son el amor y la locura, cogidos van de la mano en lucha con la razón sus males tan solo cura en la cama un revolcón.
A veces ya ni recuerdo de que tengo que acordar, vivo solo en desacuerdo por no quererte olvidar y en el olvido me pierdo por volverte a recordar.
Un día me pregunté ¿y quién soy yo, y para qué? -No me supe contestar pedí me ayudara un sueño y de él aprendí a volar con el libre pensamiento.
Rabia con envidia el viento cuando ve a una mujer, del mundo su maravilla, linda, guapa, monumento, de Adán la mejor costilla, de Dios su mejor invento.
Cargando sobre mis hombros llevo la gran pena oscura, de aquel amor en la sombra que me arrebató la luna no quiere que una gitana compita con su hermosura.
A veces pienso yo, guapa, y me da por razonar, mi ocurrencia queda flaca cuando empiezo a cavilar; ¿en qué cuernos pensarán cuando ordeñan una vaca?
Vivimos con el cuello, postrado sobre la reja, a merced del vil destino, arrastrados por un ciego torbellino, mal incesante y cruel, que nos aqueja sin querer enseñarnos el camino.
Vivo con el alma en vilo tal como vive la oveja que tiene al lobo por vecino siempre con el alma presa de ver tanto desatino.
Vivo un ciego desvarío, veo almas con el velo, impenetrable, frío, disfrazando la verdad con frases que den abrigo a las almas desvalidas sedientas por la ilusión de tener muchos amigos.
Veo despoblarse el cielo, caer el mundo al vacío, derrotada ya la verdad en un rincón del olvido.
Crece cada día la incertidumbre, en lucha estéril que la fuerza agota y los sueños van muriendo al ver el ansia febril de tantas almas ya rotas en la lucha por recibir las caricias de otras bocas alabando su sentir.
Vivo sola entre la muchedumbre, el mundo y su desamor me azota, ¡no se convivir con él, no sigo su chirigota!
Estampó sobre la herida abierta, la traición su cólera encendida, cuanto mas dolor y honda la grieta, mas hizo arder, su llama viva.
Una voz suena dentro de mí, voz constante que no cesa sin parar de repetir; -«Inventa un nuevo amanecer, aprender bien a mentir, si mientes te harás querer, lo que pienses no lo digas, tendrás amigos sin fin y que lindo quedará, cuando les oigas decir; ¡Merche sí, Merche sí, Merche si es buen amiga»
¡Y pregunto yo a la voz; ¿Y por las noches que haré? ¿Tú crees que podré dormir? ¿O tendré que contar ovejas para librarme de mí?
Ya le respondí que no, quiero seguir siendo yo, sonar de nuevo mi lira, al son que yo le marqué, que si así no lo hiciera sería faltar al respeto, a quien la vida me diera y no entendería el porqué.
Seguiré con mis cantares cantando al sueño eterno del amanecer del mundo, volveré a creer, con sentimiento profundo que es algo mas la vida, que no es tan solo el vivir en una absurda mentira.
A veces quisiera anclar mis pies, pisar tierra firme, con ansias locas y como infatigable ave marina que nunca encontró la calma intento vanamente alejarme del embravecido mar que destrozará mi alma por luchar contra las rocas.