
Décimas
Es mujer volcán latente,
del poeta eterna musa,
que esconde bajo la blusa
dos fuentes de amor ardiente.
Fluyen su savia candente
y hasta el hombre de buen porte
pierde por ellas el norte
la familia y el honor,
sin miedos y sin temor
a que nadie le reporte.
Suelen empezar amores
haciendo caso a la vista
y no hay hombre que resista
un buen par de lindas flores.
Y van levantado ardores
esas tetas con talento,
que van haciendo el contento
de las miradas perdidas,
que sueñan llenar sus vidas
con dos pechos monumento.
Manjar de los dioses gozo
manantial de rica miel
pezón erecto en vergel
cuyo tacto es alborozo.
Y alza en el más duro mozo
de pasión un rico mazo
poniendo duro el pedazo
de carne pa´ la ocasión
¡qué no solo es corazón
lo que mantiene el flechazo!
Las hay de todos sabores
de más o menos tamaño
para todo hay siempre apaño,
¡para gustos los colores!
¡Cada teta sus honores!
Todas dignas de admirar,
todas glorioso palpar,
pequeñas por juguetonas,
las gordas por pechugonas
pero todas buen yantar.
¿Y qué misterioso arcano
debe habitar en los pechos,
que deja hombres satisfechos
tan solo al roce de mano?
Un dicho del pueblo llano,
(que sabe mucho de tretas)
nos dice que un par de tetas,
¡aunque pueda sonar raro,
pero ténganlo bien claro!
Tiran más que dos carretas.
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