
Nunca quise en los demás
ser la dueña de sus almas,
solo pretendí el lograr
llevar hasta ellos la calma
dejando una puerta abierta
al mundo de la esperanza.
Que en mí tan solo vieran
un apoyo en la distancia,
que ayudaran mis palabras
algunas a veces huecas,
otras olas gigantescas,
otras sutiles y francas
con olor de rosas frescas.
Otras versos encendidos
alivio para sedientos
que agonizan boquiabiertos
esperando a que despierten
todos los sueños dormidos
que forjaron en sus mentes.
Y empezar a tomar parte
de los montones de besos
que la vida no reparte
a quienes viven inmersos
en ese mundo distante
de los corazones presos.
Corazones siempre huyendo
de la vida y de sus rejas
con el alma por los suelos
pues nadie atiende sus quejas
y nadie escucha sus ruegos
a nadie importa una mierda
el porqué de sus lamentos.
Da la vida muchos palos
a quien nunca lo merece
y una ayuda se agradece
para salir de los malos
caminos que nos ofrece.
Y dejar de ser los ralos
que lamen solos su herida,
sin nadie que les entienda,
sin nadie que les defienda
de los palos de la vida.
Otra cosa dar no pude
por eso di mi palabra
en espera de que ayude,
a que alguna puerta se abra
a quien tanto necesita
del verdor de la esperanza.
Tú que sabrás entender
quizás alguna te sirva
y si te ayuda a crecer
haces tuya esta consigna
y a otros pueda valer
para levantar la crisma
el poder de tu palabra.
👍👍
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